La Ciudad sacó ayer a la calle la llamada Fiesta de la Ilusión, un pasacalles que cautivó a los más pequeños al ver a los personajes de Disney de cerca para fotografiarse con ellos. El acto, doméstico, atrajo a gran número de personas reflejo claro de que en Ceuta cualquier evento que se organice, aunque sencillo, moviliza a muchos ciudadanos ante la falta de alternativas.
Hace meses fue el partido Ceuta Ya! el que propuso crear un órganos para concretar qué eventos pueden celebrarse en la ciudad al objeto de satisfacer todos los gustos y evitar polémicas innecesarias además de tendenciosas como las vividas.
Quizá sea la hora de retomar esa idea para organizar, de acuerdo a los recursos económicos con los que se cuenta, actos que llenen las agendas de familias y que eviten de manera indirecta el fomento de otro tipo de aficiones insanas.
Esta Navidad el programa es amplio pero ha fallado el consenso popular. Se han eliminado recursos como la pista de hielo sin siquiera consultar a la ciudadanía, se ha impuesto una hilera de nuevos actos que no obedecen al gusto de todos lo que ha dado pie a polémicas.
Fiestas como ahora la Navidad y con posterioridad otras fijadas en el calendario deben ajustarse a la querencia de una ciudadanía que tiene que ser escuchada, que puede tener voz y voto en la elección del programa popular de su propia tierra.






