La Ciudad Autónoma procedió ayer a la inauguración del alumbrado ornamental de las fiestas de Navidad y Reyes que se avecinan, una cita que tiene mucho más que una vertiente económica, aunque esta última tampoco se puede obviar.
La práctica totalidad de administraciones han ido adelantando progresivamente la instalación de la ambientación navideña hasta finales de noviembre con el fin de animar las compras ligadas a las celebraciones de fin de año y a los tradicionales regalos.
En estas fechas muchos comercios hacen parte de su caja anual y tanto la institución local como los agentes socioeconómicos y el conjunto de la sociedad caballa deben ser conscientes de la importancia de apoyar a los establecimientos de la ciudad siempre que su oferta y sus precios sean competitivos con los que puedan encontrarse en otros puntos de venta.
El Ejecutivo local también debe asegurarse de que las cantidades de dinero público que dedica a poner en marcha campañas de sensibilización y animación a la realización de las compras navideñas en Ceuta sean realmente efectivas y eficaces a los fines pretendidos y que los recursos comprometidos no se queden por el camino o beneficien a unos pocos cuando su objetivo debe ser maximizar su rendimiento.
En sentido inverso, los comercios no deben intentar aprovechar la existencia de una cierta clientela cautiva o de programas extraordinarios de apoyo público para elevar sus precios, sino intentar sumar fuerzas para convencer a los caballas de que la mejor decisión es construir ciudad gastando en los negocios locales para evitar que sigan aumentando los locales con las persianas bajadas.






