El presidente de la Ciudad ha elegido el camino más complicado para iniciar el curso político descartando coaliciones de gobierno y apostando por alcanzar pactos puntuales en los asuntos que sean determinantes para la ciudadanía. Por parte de la institución municipal se han puesto las cartas sobre la mesa de manera clara apostando por la responsabilidad de las distintas formaciones y confiando en que esta sirva para la aprobación de las medidas que ayuden a la sostenibilidad de la institución. A partir de ahora se tendrá que evidenciar hasta qué punto los discursos de lealtad institucional o querencia a Ceuta son ciertos y pueden sostenerse con fundamento.
Cada partido político se debe a sus principios, pero a unos principios fijos no aquellos que encajan en el puzle según conveniencias o incluso intereses ajenos a lo que es un proyecto adecuado para Ceuta.
Si las principales formaciones han sabido ponerse de acuerdo a la hora de sacar adelante medidas en periodos críticos como la entrada masiva de 2021 o el periodo de pandemia, esa misma filosofía debe ser la que prime cuando se trate de debatir asuntos de relevancia. Apoyos puntuales no significa un desprecio al ejercicio de la oposición; al contrario, apoyos puntuales supone defender lo que se considera más importante para el futuro de Ceuta y los ceutíes poniéndolos por encima de las siglas. Con los retos de envergadura que hay por delante no es momento de colocarse las caretas sino de ser claros sobre lo que se entiende por política y sobre los intereses a los que cada uno sirve.






