Lo que dura el franquismo y todo gracias a los que viven de él. Como si no existiese presente ni futuro, la izquierda española muestra cierta obsesión con el dictador, sigue persiguiendo a su fantasma, como si tuviera miedo, o quizá ciertas apetencias necrófilas, cierto regocijo sádico con la destrucción de la memoria. Sin embargo, transcurridos ya más de 40 años del entierro de esa ideología que pereció con el hombre, no existe en democracia algo que recuerde más al franquismo, en formas, fondo y rememoraciones que la izquierda española.
Da la impresión de que tanto al renovado señoritismo andaluz, como la remozada casta parlamentaria comunista, disfrutan de un parnaso en el que Franco espolea sus aguerridas pero vetustas alucinaciones marxistas. Franco debe ser para ellos como un abono donde florecen los más vigorosos cardos, para ellos fauna primaveral, para los demás espinosos suplicios recalcitrantes.
Cuando no tienen nada que decir, nada que aportar, y esto ocurre a diario, siempre les queda Franco, la ley de la desmemoria histriónica y la Guerra Civil. Ha pasado de burda maniobra de distracción pública a obsesión, una constante tan enfermiza que todavía no alcanzo a entender cómo es que no han relacionado a Quevedo y Goya con Franco por compartir el mismo nombre.
El PSOE nada dice de los casi 40 años socialistas de Andalucía, que es lo más parecido al franquismo en la historia de España: oligarquía, nepotismo y despotismo, al que hay que sumarle el nulo avance social comparativo con su entorno. Estos son los mismos socialistas que se han unido al BNG de la localidad de Sada para nombrar personas non grata a los descendientes de Franco. El odio visceral por generaciones.
Sólo en el espíritu guerracivilista, en la venganza, en el rencor, la aversión,o el aborrecimiento se puede entender ese castigo ideológico sobre los descendientes de una persona. Al más puro estilo medieval, los progresistas condenan a los hijos por los pecados de los padres. Y luego dicen que los fascistas son los otros.
Pero ahí no acaba este asunto digno de los anales más perversos que emanan de una supuesta actitud democrática. Los rabiosos canes han utilizado, prostituido y pervertido un foro democrático para perseguir a una familia, y la oposición, entre los que se encuentra el PP, ante el temor de ser señalados como franquistas, han preferido ahondar más en la miseria cometiendo una nueva injusticia absteniéndose en la votación. Cobardes y miserables. Luego se preguntarán por qué se encuentran en la oposición.
No voy a defender a Franco, ya los hechos le retratan y le juzgan, pero tampoco voy a cometer una injusticia sobre sus herederos por el mero hecho de ser sus descendientes.
Con Franco hubo corrupción y se amasaron alguna que otra fortuna con manos sucias. Ceuta tiene ejemplos históricos de ello. Pero nada comparado con la actual corrupción económica, política y moral.