Actos como el celebrado este pasado sábado en el acuartelamiento González Tablas son difíciles de olvidar. Regulares demuestra que nunca olvida a los suyos y en este caso no lo hace con el cabo Dris Amar. Desde que lo asesinaron no han cesado las muestras de afecto y los continuos reconocimientos que han ido más allá del ámbito castrense con la imposición del escudo de oro de la Ciudad.
La familia de Dris Amar debe estar llena de orgullo por haber tenido a este miembro tan apreciado y poder confirmar a diario cómo se le quería y respetaba.
Desde este sábado luce una placa en su recuerdo en la sala de Morteros del cuartel en donde él estaba destinado. Un lugar elegido con cariño que viene a evidenciar cómo es la gran familia que integra Regulares, cómo no olvida a los suyos y cómo se preocupa de que su entorno tampoco lo haga teniendo siempre presente ese sentimiento.
El cariño mostrado hacia los niños de Dris Amar y hacia sus familiares directos presentes en este homenaje dice mucho de esa grandeza que marca y define al Grupo número 54 de Ceuta que además en estos días celebra su 112 aniversario.
Por eso precisamente la elección de este periodo para desvelar esta placa es sin duda mucho más relevante.
Los Fieles Regulares son grandes y hacen grande a Ceuta con gestos como este que consiguieron llenar de emoción a esta familia humilde que ha vivido una de sus peores desgracias: que arrebataran así la vida de uno de sus miembros.
Solo queda que se haga justicia por ese crimen para que su familia pueda tener la paz que se les arrebató. Regulares siempre estará con ellos.






