Con el acto oficial ya terminado comienza la agenda de una etapa política determinante para Ceuta en la que se tiene que ejecutar todo lo prometido. En este tiempo hemos vivido momentos marcados por las eternas promesas. Si bucean en internet comprobarán la hilera de entradas alusivas únicamente al compromiso de puesta en marcha de planes en nuestra ciudad.
El momento decisivo para el ciudadano pasa por comprobar si asistiremos a la realización de todas aquellas mejoras que se nos vendieron disfrazadas en forma de plan estratégico o fueron simplemente melodías al oído.
Ceuta no está para chistes, tampoco para que nos regalen lo que no se va a cumplir. Ahora, encauzada una nueva legislatura, solo queda que los partidos políticos se crean lo que dicen y empiecen a dar por bueno eso de que la colaboración es el único camino para sacar adelante algo positivo para esta tierra.
El presente no es de color de rosa. Hay muchísimas familias que ven como sus hijos no tienen las oportunidades de echar raíces y terminan rotas por separación. No es algo casual. Cada vez hay más jóvenes que terminan preparándose para marcharse al extranjero porque es el único lugar en donde pueden obtener un sueldo digno. Que tengan que abandonar su tierra para aspirar a una mínima estabilidad es lo peor que puede pasar porque al final esa tierra termina siendo extraña y las familias no pueden siquiera creer en que un asentamiento, un echar raíces, es posible.
Vivas tiene que tener muy clara la legislatura que se le viene encima. Y debe esforzarse por hacer algo positivo antes de dar el portazo haciendo creer al personal que eso de la igualdad de oportunidades es cierto y que aquí todos pueden tener futuro.
Hoy por hoy es falso. Es mentira que todos puedan optar a un puesto de trabajo en igualdad de oportunidades. Hasta en las colocaciones más simples el enchufismo termina primando sobre la capacidad. Si esto ocurre en el ámbito privado te tienes que callar, pero en lo público supone una torta sin manos a los valores mínimos que deben ser respetados.
El alcalde verá si quiere dar el paso necesario para que Ceuta pueda cambiar y abandonar sus complejos o quiere seguir optando por un modelo que no sé si nos llevará a la ruina pero sí a la muerte social, a los recelos y a un mayor separatismo.






