El Consejo de Gobierno aprobó ayer una actualización de los requisitos que se exigen a los integrantes de los colectivos que tienen derecho a ver bonificados sus billetes en los autobuses urbanos, entre ellos estudiantes, pensionistas, desempleados, trabajadores con sueldos bajos, perceptores del IMIS... Su número aumentará. En una ciudad que dice querer tener un futuro “verde, azul e inteligente”, el uso indiscriminado, continuo y masivo del vehículo privado debe ser desincentivado por la administración.
Durante los próximos meses habrá que implementar medidas como la Zona de Bajas Emisiones que coartará la utilización de esa forma de desplazamiento especialmente contaminante, pero la Ciudad debe trabajar también por la vía de animar a utilizar el transporte público u otros medios de desplazamiento como la bicicleta, por cuyos usuarios poco más se ha hecho hasta la fecha que poner algunos puntos específicos para su estacionamiento.
La política de bonificaciones en los autobuses urbanos que permite a determinados colectivos pagar entre nada y 40 céntimos por sus desplazamientos, pero esos vehículos no deben seguir siendo vistos como una especie de último recurso para personas con recursos más bien limitados. Para conseguirlo es necesario hacer atractivo su uso, mejorar la flota, reformular la red de líneas y horarios heredada de la anterior concesionaria y actualizar los servicios que ofrece.
El cambio no puede materializarse de la noche a la mañana, pero tampoco demorarse sine die, especialmente una vez asumida la gestión directa del servicio por parte de Amgevicesa, que ya ha introducido novedades significativas.






