El Ministerio del Interior ha convertido la valla en una apuesta por la seguridad, adoptando decisiones para convertir esos más de 8 kilómetros en una especie de línea infranqueable. Pero de nada sirve vender de cara a la galería las inversiones y la adopción de los mejores avances tecnológicos cuando a pie de vallado se siguen provocando auténticas lagunas que ocasionan riesgos a los guardias civiles, quienes patrullan solos enfrentándose a situaciones extremas que pueden tener consecuencias más graves de las que ya se han registrado.
La Asociación Española de la Guardia Civil reclama urgentemente no solo un aumento de la plantilla sino también medidas para evitar la quiebra de la seguridad. A esto añade la obligada actuación contra quienes incurran en agresiones a guardias civiles ya que son responsables de un delito de atentado.
Vender un blindaje que hace aguas por la parte más débil de la cadena es un auténtico riesgo permitido. No solo algún día podemos lamentar consecuencias graves entre guardias civiles sino también entre quienes buscan en el salto de la doble valla la única manera de escapar de su país y lo hace a costa de todo.
Cuando se permite que los riesgos se perpetúen aun siendo conocidos, se está haciendo todo lo contrario a lo que se publicita. Hoy por hoy es un despropósito mantener patrullas unipersonales por falta de plantilla y si esto no lo ve la Dirección ni el Ministerio del Interior están fallando en su obligaciones.






