Una delegación de Cepsa encabezada por su director de Comercial y Energías Limpias, Carlos Barrasa, pasó ayer por Ceuta para cerrar en contacto directo con la Ciudad Autónoma y la Delegación del Gobierno la crisis desatada a principios de este año por la falta de bombonas de butano para cubrir la demanda local.
El conflicto surgió por un cambio de modelo de negocio de la compañía, que ha dejado de cargar los envases en Benítez y los trae llenos desde la península, como ya hacía en Canarias.
El fallo de previsión por ausencia de un stock suficiente generó una respuesta inmediata por parte del Ejecutivo local y la Delegación, que en situaciones como esta deben ir siempre de la mano para conseguir los objetivos pretendidos en beneficio de la población.
La respuesta de la empresa también estuvo a la altura, tanto en la reacción logística para subsanar la carencia de envases como en la vertiente de dar explicaciones a los medios.
Más allá de las garantías ofrecidas de que el problema no se repetirá, otra buena noticia de los encuentros con las instituciones mantenidos ayer por el alto dirigente de la compañía y otros miembros de su equipo es el “compromiso” manifestado con el desarrollo y el futuro de la ciudad.
Cepsa es una de las grandes empresas con mayor arraigo en la ciudad y su posible repliegue de actividad en Ceuta sería una mala noticia.
El interés manifestado por continuar aquí y aprovechar las múltiples oportunidades que puede ofrecer ese nuevo modelo económico verde, azul e inteligente que persigue la administración local ratifica que no es ninguna utopía.
Para conseguir los objetivos pretendidos será clave la colaboración público-privada y que empresas emblemáticas con presencia en medio mundo estén dispuestas e interesadas en involucrarse en su consecución es un aliciente más para apostar por esa senda en busca de un futuro de más estabilidad y prosperidad para Ceuta.






