El resuelto ministro Albares habla de nuevo sobre el modelo de frontera que quiere apadrinar el gobierno de la Nación, un modelo que olvide para siempre lo que bautizamos como comercio atípico para evitar lo de contrabando, por eso de no quedar mal ante la galería. Albares asegura ante los medios que “hay imágenes del pasado que no queremos volver a ver”. Quizá no estaría mal que esas imágenes las tuviéramos siempre presentes para no olvidar las cuantiosas vergüenzas que fueron apadrinadas y protegidas entre fronteras con el beneplácito de los gobiernos que ahora se sonrojan por lo que pasó y se permitió.
Esas “imágenes que no queremos volver a ver” son aquellas de las avalanchas inhumanas, con mujeres muertas por aplastamiento y asfixia, mujeres que tenían que sufrir situaciones tan extremas e inhumanas como tener que mearse encima para no perder la cola y conseguir cruzar a Ceuta temprano.
En la hemeroteca quedarán guardadas para siempre las historias de las muertas en España como las de quienes murieron en Marruecos. Quedarán para siempre los golpes y los correazos que asestaban cada madrugada contra todas aquellas féminas que esperaban que el Tarajal abriera para cruzar. Aquel submundo de la vergüenza permitido, conocido y repetido que, nos dicen ahora, no se quiere volver a ver.
No lo quiere Albares, pero principalmente no lo quiere cualquiera que aún recuerde lo indigno que pasó ante la mirada de todos nosotros durante tantos y tantos años sin que nadie lo detuviera, sin que nadie lanzara el basta ya definitivo, normalizando lo que era una auténtica monstruosidad.
Como siempre a los políticos les falta memoria y responsabilidad. También humanidad. Les falta la reflexión sobre los errores pasados, les falta la aceptación de una responsabilidad porque optaron por defender más la economía de unos pocos sobre la dignidad y los derechos de tantos y tantos.
Para visualizar esa protección les cambiaron el bulto sobre la espalda por un carrito, como si así la protección permaneciera en un mundo caótico en el que imperaba el mal y la descarga de la ira sobre cualquier otro valor.
Albares debería tener memoria, porque su partido y su gobierno saben mucho de la desidia de una frontera consentida, al igual que también lo hizo el PP.
Tener memoria es importante porque significa madurez, aprendizaje y crea confianza. La que hoy no se tiene.






