La presidenta de la Comunidad de Madrid se desplaza hoy a Ceuta, donde reiniciará su actividad institucional tras el parón veraniego, para entregar la Gran Cruz de la Orden del 2 de Mayo a la Policía Nacional y la Guardia Civil de la ciudad (y de Melilla) por el trabajo que desarrollan sus agentes día y noche en favor “del mantenimiento del orden constitucional y la integridad territorial” de las ciudades autónomas.
No será el primer homenaje que reciban ambas Fuerzas de Seguridad esta semana. El viernes, en este caso junto a la Policía Local, serán destinatarias de una de las Medallas de la Autonomía de la Ciudad de este año.
En ambos casos se trata de las mayores distinciones que conceden cada una de las dos instituciones y estos reconocimientos se producen en un momento idóneo, justo después de los años más duros de la pandemia, en los que su trabajo se vio redoblado, y en el contexto local tras la crisis de mayo de 2021.
La labor de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad es, aunque a veces no se ponga de relieve, fundamental para mantener las reglas que nos hemos dado de vida civilizada y democrática en común.
En este periodo en el que con frecuencia se repiten sucesos que estremecen a la ciudad, el último el tiroteo sufrido ayer por un joven de origen subsahariano, su importancia es si cabe todavía mayor para, desde un trabajo riguroso y serio, poner a quienes quebrantan las leyes ante la Justicia para reciban la pena que merezcan.
Que una figura política del ámbito nacional como Ayuso venga a Ceuta a poner en valor su trabajo es importante, pero que toda la ciudadanía local lo aprecie en su justa medida lo es todavía más.






