La apuesta liderada por la Consejería de Hacienda de Kissy Chandiramani para hacer del ámbito tecnológico y digital uno de los pilares del nuevo modelo económico de Ceuta sigue avanzando. Objeto de burlas al principio, el sistema, impulsado por las ventajas fiscales aprobadas para el juego en línea por Cristóbal Montoro, se va consolidando y diversificándose más allá de ese sector.
Las últimas estimaciones del Ejecutivo local han situado en más de medio millar el número de empleos directos generado, una extraordinaria noticia justo después de la triple crisis que ha azotado a Ceuta durante los últimos años. Ahora surge un nuevo proyecto para instalar un centro de procesamiento de datos en el puerto que atienda no solamente a las compañías radicadas en la ciudad, sino que sea un referente para parte del norte de África.
Se impulsa, además, de otros proyectos que apuestan por fuentes de energía limpias, un hito en la Ceuta que se ha conocido hasta ahora. A la espera de que lleguen proyectos más intensivos en necesidad de mano de obra, como los centros de atención telefónica al cliente, todas las instituciones deberían impulsar la creación de iniciativas empresariales innovadoras, así como redoblar los esfuerzos que ya están haciendo para formar trabajadores con capacidad para incorporarse a ese ámbito de la actividad productiva, en el que la especialización es tan importante.
Más allá de proyectos individuales como los que se han activado hasta ahora, el Ministerio de Educación debería llevar la batuta de una planificación a medio y largo plazo que coordine todos los recursos existentes en el ámbito público y en el privado al servicio del mismo objetivo, un futuro próspero para la ciudad.






