Absurdo. Este es el único calificativo que cabe para describir las agresiones que sufren los bomberos mientras desempeñan su trabajo. Lamentablemente no es un tema de ayer, recordando que precisamente la tarde del jueves unidades del SEIS que acudieron a Arcos Quebrados, en lugar de agradecimientos y apoyo, recibieron pedradas. Fue tras sofocar un incendio que se originó por la quema de basura en un vertedero improvisado. El problema es que esta misma historia la hemos escuchado muchas veces y la seguiremos escuchando.
Se trata de una cadena, pues la acumulación de basura en diferentes zonas de la ciudad genera molestias que se canalizan de manera equivocada en quemas que además terminan en agresiones hacia los bomberos, que son efectivos que están entrenados para actuar en situaciones de riesgo y proteger a quienes irónicamente terminan siendo sus agresores. Esto roza lo absurdo y no puede seguir ocurriendo.
Cualquier día puede suceder una desgracia si en el transcurso de uno de estos ataques los profesionales del SEIS resultan heridos. No se puede ir a atender servicios con temor, tampoco tener que ir escoltados a determinadas zonas de la ciudad. Los Bomberos constituyen un servicio esencial, básico y respetado que no puede toparse con situaciones extremas de este tipo.






