La situación vivida en la explanada de Loma Colmenar desde hace unos días debe llevar a una reflexión sincera sobre cómo se está actuando. Reflexión sincera que conduzca a la adopción de soluciones que repercutan en la mejora de las personas que, recién desembarcadas en la ciudad, están soportando más de 7 horas de espera en muchos de los casos y no en las mejores condiciones. Y es que se ha incurrido en la combinación perfecta de lo nefasto para que los ánimos se caldearan llevando a la Policía Nacional a tener que hacer acto de presencia en varias ocasiones en el embolsamiento además de acudir incluso a la frontera al producirse una manifestación. Son ya no solo las horas carentes de información, sino la falta de recursos básicos para soportar las horas de calor o las malas condiciones higiénicas. No se ha previsto un plan rápido con la celeridad que debía darse ante la situación de ayer y el viernes, con llegadas y llegadas de barcos y el bloqueo en Ceuta. Esto repercute también a los ceutíes que querían salir y que se vieron atrapados, además de a los residentes en las barriadas cercanas y al propio hospital por el bloqueo y los ruidos constantes.
La anómala situación no debe permanecer por más tiempo. Ceuta tiene una arquitectura fronteriza incapaz de absorber todo, si además ese todo se quiere hacer de acuerdo a la ley, comprobando todo como se debe y más aún en tiempos de covid. Esto, siendo importante, parece que no se ha tenido en cuenta, reflejo de la nula comunicación dada en origen -desde Algeciras- y la falta de medios operativos para evitar situaciones trágicas. Queda OPE por delante y días críticos. Confiemos que el ejemplo de estos días no sea el de los posteriores.






