Ha sorprendido Manuel Hernández con su último comunicado en el que lanzaba un ‘basta ya’ contra lo que dice ha sido un “acoso” constante por parte de su otra rival, Sandra López Cantero. No es su estilo este tipo de salidas ya que hasta ahora el enfrentamiento que nunca ha abandonado la sede del partido se había mantenido en tertulias de café y mensajes en redes sociales. Sin perder el rumbo, lo que pase en el PSOE interesa solo al PSOE y a las consecuencias mediáticas que sus guerras internas siempre han tenido y que se han materializado en la publicación de páginas y páginas contando lo que sucede en una casa en la que nunca hubo orden.
Con el comunicado de Hernández y la guerra de las captaciones pro Pedro o pro Susana no ha hecho sino empezar un enfrentamiento entre sectores que no es más que el resultado de otro que estaba ahí y que nunca dejó de estarlo, que no ha hecho más que asomarse y que terminará por cargarse el partido. Hoy son los apoyos al secretario general, mañana serán otros motivos y antes asomaron otras causas. Pero el resultado que los ajenos al PSOE vemos es que se están cargando las siglas y que el partido no deja de presentarse más que como un patio de colegio en el que las bandas de niños no se pueden ni ver y empiezan a idear mil y una maldades para salir airosos. Veremos en qué termina lo que mal empezó, en dónde se posicionan los que no están pero están y en qué lugar quedan las propias zancadillas que se están poniendo los que deberían colaborar en el mismo camino. Hablamos de un partido con historia, con sus foros internos para solucionar problemas ajenos a los medios, pero pareciera que estuviéramos ante un partido de nueva creación en el que los líderes con aspiraciones incurrieran en las maniobras más torpes para sacar cabeza sin importar el daño genérico que se cause.
Todo apunta a que el culebrón seguirá, a que las filtraciones que luego aparecen como ‘sorpresa’ marcarán estos enfrentamientos y a que nos quedará por ver otro espectáculo como los de hace no tantos años en el que los que verdaderamente pierden son los que se sienten de izquierdas y lo son más allá de la pegatina.





