Han pasado casi tres años, y ya es definitivo desde hace varios meses, aunque no había trascendido. Los guardias civiles que prestaban servicio en la Comandancia de Ceuta el 24 de septiembre de 2008 no podrán portar la Medalla de Oro de la Ciudad en su uniforme, como esperaban. Son casi seiscientos agentes que se quedan sin ese derecho.
Así ha sucedido, según recogía una publicación de una de las asociaciones existentes de guardias civiles (la de suboficiales), que recogía que “la ministra de Defensa, Carme Chacón, ha firmado la desestimación a la petición de los casi 600 miembros de la 2.007 Comandancia de la Guardia Civil de Ceuta, que solicitaron el derecho a lucir la medalla de oro de la ciudad”.
En un principio, todo parecía indicar lo contrario, porque los guardias civiles ganaron el derecho en el primer juicio contencioso. Sin embargo, fue la Fiscalía del Estado la que recurrió esa sentencia y ya, de manera definitiva, se denegó. Según informaron desde la Comandancia, tiene que ver con el reglamento de la concesión de la Medalla de Oro que regía en 2008, en el que se especifica que sólo se puede conceder una medalla. En este caso, la interpretación ha sido que al ser una medalla, no es extensiva a los agentes aunque pertenecieran a la institución.
Lo más curioso de esto es que, a pesar de que tanto Policía Nacional como Guardia Civil comparten una misma dirección general, en estos casos se rigen por reglamentos diferentes, que permiten a los miembros del CNP, que recibió la misma medalla un año antes, portarla en sus uniformes.
Si un problema es ya que no reconozcan a los miembros de esta comandancia ese derecho por motivos afectivos y de mero reconocimiento social, peores resultan sus efectos prácticos. Este tipo de condecoraciones puntúan en las evaluaciones de méritos en procesos selectivos de promoción interna, de manera que se niega a los agentes posibilidades para promocionar en su vida laboral.





