De manera independiente al propio contenido del texto de la Ley de Represión del Contrabando, volvemos a llegar a la conclusión de que como los técnicos que desarrollan cualquier ley en Madrid nunca tienen en cuenta las especificidades y los sentimientos de Ceuta y Melilla. Porque parece verdaderamente demencial que se pueda aplicar la ley de Contrabando a cualquier mercancía que se traiga desde la Península a nuestra ciudad, porque la misma tiene la definición de importación. Como tampoco es lógico que las compañías de transporte tengan que dar una versión reducida del curriculum-vitae de cada ciudadano de Ceuta que deba coger el barco hacia Algeciras a las autoridades aduaneras. Pues bien esas auténticas locuras se recogían en esa ley que ha podido ser enmendada por el PP en el Senado y que ahora se devolverá al Congreso, donde debe contar con el visto bueno del PSOE. Ya estamos hartos en Ceuta de que algunas leyes nos consideren como potenciales delincuentes.





