Hace unos años, bastantes, Ceuta dio el paso de escolarizar por primera vez a los menores extranjeros no acompañados. Los niños, por aquel entonces, tuvieron que entrar en clase con escolta policial. Eran otros tiempos, una época en la que no se asimilaba lo que la ley decía y por tanto ordenaba, hasta el punto de que se te plantaba una concentración para impedir aplicarla. Ahora no se montan manifestaciones ni tampoco tiene que ir la Policía para garantizar que unos menores puedan escolarizarse; ahora, años después, la guerra se practica en otros ámbitos: en las redes sociales.
Lo que es nada más y nada menos que la ley, lo que se tiene que hacer por mucho que a otros les queme la sangre, obtiene el rechazo de la forma más cruel: a base de linchamiento virtual por parte de aquellos que siguen pensando en que la discriminación es válida. Y digo de la forma más cruel porque aquellas manifestaciones de aquellas primeras escolarizaciones de MENA se concentraban en un grupo concreto de personas, muchas de las cuales pecaban de ignorancia. Ahora el altavoz es mucho más amplio y, como tal, el daño es mayor. Tanto que no solo se insulta a menores, sino que se cuestiona toda una maquinaria política y educativa porque sus responsables están cumpliendo con la ley. De no hacerlo sabemos que eso tiene un nombre y sabemos dónde terminarían quienes llegan a esos extremos.
Una se pregunta el daño que pueden hacer unos críos que van a los centros educativos de la ciudad a aprender lo que sea, pero a aprender. Qué daño hacen unos chavales a los que se les ha dado una mochila, unos bolis y unas libretas para formarse. El desvarío del personal es absoluto, hasta el punto de tener que aguantar los chistes fáciles de si les van a pagar también el viaje de estudios o los lamentos hipócritas de quienes les culpan de la pobreza del resto porque les hayan dado a estos críos un material escolar mínimo.
En fin. La sociedad que no evoluciona tiene un nombre, el mismo que se extrapola a todo aquel que aplaude los gritos de la jungla que festejaría la coparticipación de todos en una ilegalidad como es la de no educar a esos menores y la de encerrarlos bajo llave en una especie de cárcel hasta que se aclare qué va a pasar con ellos.
Yo prefiero bajarme del tren porque todo esto es demasiado triste.







Sí, bájate y no te subas más.