Las penurias a un lado y otro de la frontera han terminado por provocar un problema de envergadura que, sin embargo, está siendo aparcado por las autoridades. Las entradas de inmigrantes chocan con la inexistencia de un albergue que sirva a modo de instalación para evitar que estas personas pernocten en la calle o que se busquen la vida de cualquier forma. No se pueden llevar a cabo las expulsiones de antaño ante el cierre del Tarajal ni tampoco se abren las puertas del CETI para acoger a los que van llegando en este goteo imparable. No se ha buscado una alternativa, una solución, es como si este asunto no fuera con nosotros pero sí las consecuencias, porque las vamos a ver directamente.
El problema de la inmigración deriva en otro directo: el fortalecimiento de las redes de tráfico de personas que se nutren de los que van accediendo a Ceuta para hacer negocio, sin importar que haya pérdida de vidas. Hace unas semanas la Policía Nacional conseguía desmantelar una organización relacionada no solo con pases de magrebíes llegados a Ceuta sino con la muerte de cuatro de estos jóvenes cuyos cadáveres fueron encontrados en La Línea tras un naufragio. Ese negocio, ese delito, se nutre de una situación de descontrol que se ha disparado con la pandemia y que constituye un problema gravísimo al que no se le presta la atención debida.
Las personas que consiguen llegar son las que conocemos, pero en el aire quedan muchas historias y denuncias correspondientes con otros tantos jóvenes que nunca llegaron y cuyos cuerpos no aparecen. Eso está pasando en una Frontera Sur que es la gran olvidada por todos, no solo por la clase política competente y responsable para encontrar soluciones, sino también por los medios de comunicación nacionales y por las oenegés.
Lo que ahora está ocurriendo no es más que el inicio de un problema de envergadura que nos puede explotar en las manos y sobre el que, de manera sorprendente, se pasa de puntillas como si nada estuviera sucediendo, como si todo fuera normal. ¿Acaso lo es que, estando bloqueada la única conexión terrestre con Marruecos, no se dé una alternativa a los que no pueden ser expulsados? No somos el causante del origen, pero sí que recibimos unas consecuencias que no se subsanan dejando que todo fluya en una anómala situación que en cualquier momento puede quebrarse y golpearnos de la peor de las maneras.






