Nuevo decreto y nuevas órdenes para ser cumplidas, entre ellas el portar mascarilla en la hostelería y solo quitársela cuando se coma o beba. Son normas, restricciones que sobre el papel figuran como las mejores armas para luchar contra el bicho. Pero para que se llegue a ese fin hay que cumplirlas y en eso, no toda la sociedad está de acuerdo o rema en la misma dirección. Si queremos que esto funcione, si queremos que los positivos vayan a menos habrá que poner de nuestra parte que se cumpla todo lo que se nos dice que hay que hacer. Pero como hay muchos que no aprenden, habrá que reforzar los sistemas de sanción para que, quizá, a base de golpe económico cambien de actitud, porque están jugando con la salud de todos. Las nuevas normas son de aplicación inmediata, están en vigor desde ya y como tal deben cumplirse en cafeterías y terrazas en donde, a fecha de hoy, se aprecia a muchas personas sentadas a la mesa hablando y hablando sin consumir y sin colocarse la mascarilla. Es obligado, confiemos en que no solo la gente sea responsable por el bien de todos sino que, también, quienes son competentes en ello vigilen que se cumple.






