El hombre que quiso saltar la valla al revés fue juzgado ayer en el Penal uno.
Omar Cheick, el hombre natural de Mali que a comienzos del pasado mes de febrero intentó saltar la valla al revés, fue juzgado y condenado ayer por la comisión de un delito de desobediencia. La pena que se le impuso fue de seis meses de prisión, pero como no tenía antecedentes penales se le suspendió condicionalmente por dos años. Por tanto, el hombre ha quedado en libertad y podrá intentar regresar a su país, como ha manifestado.
Su historia se hizo famosa cuando, harto de esperar en Ceuta la posibilidad de marchar a la península, optó por deshacer el camino andado y trató de saltar la valla que separa la ciudad de Marruecos hacia el país vecino. Todo ello ante los ojos sorpresivos unos agentes de la Guardia Civil a los que no le quedó más remedio que impedir el intento de salto. Ellos lo trasladaron a la jefatura superior de la Policía, que fue donde comenzaron sus problemas. Omar -carece de documentos- se negó a ser filiado y no permitió que se le tomaran las huellas dactilares. Ante el empecinamiento policial terminó golpeando a un agente. Ésto le costó una condena de ocho meses de prisión por un delito de atentado, que se le conmutó por la expulsión a su país, que es en definitiva lo que él dice que quiere. La cuestión es que Omar continuó negándose a ser filiado y fue denunciado por un delito de desobediencia, que es por el que ayer fue condenado. Finalmente se le reseñó a través de sus huellas dactilares y se comprobó que se trata de Omar Cheick, nacido el 1 de enero de 1975 en Mali, lo que implica que los pocos datos que aportó en su día concuerdan con los facilitados por la Policía.
La lucha de Omar por regresar a su Mali natal no ha terminado todavía. La expulsión a su país que se le impuso judicialmente no podrá ser llevada a cabo, ya que el hombre no tiene ningún tipo de documentación y, por tanto, Mali no aceptará la devolución del hombre. Esto implica que Omar se encuentra como al principio de la historia, atrapado en la ciudad de Ceuta.
Todo el proceso judicial al que se ha visto sometido le ha comportado cosas negativas y cosas positivas. En el primero de los apartados están el tiempo que ha pasado privado de libertad y las dos condenas que se le han suspendido condicionalmente. En lo positivo está su contacto con el mundo legal, que le va a permitir iniciar un nuevo camino de regreso a Mali: la vía administrativa. Su intención sigue siendo regresar y, por ello, va a comenzar un periplo de contactos entre embajadas y consulados destinados a corroborar que la identidad de Omar es la correcta y que su país de procedente es, efectivamente, Mali.
La única incógnita que quedará sin resolver es el motivo que le hizo negarse a ser filiado, ya que tras obtener sus datos se descartó que tuviera antecedentes penales.






