Se acercan las fechas navideñas y el debate que hay en la calle no es otro que el vinculado a las restricciones. Ceuta decidió mantenerlas hasta el día 20 pero está a expensas de lo que también decida Andalucía, por cuanto que la movilidad de nuestra ciudad a la Península depende directamente de la decisión que adopte la Junta. En estas fechas debe predominar el fundamento y el aferrarse al único motivo que debe dominar la toma de decisiones: la defensa de la vida. No hay nada que pese más, no hay nada más relevante, no hay nada que deba primar porque cualquier decisión política que se adopte debe mirar al mantenimiento de la vida, a la supervivencia, a la protección frente al acecho del virus. Estas navidades son distintas, empeñarnos en lo contrario es de necios. No se puede celebrar como todos los años porque hacerlo repercutirá directamente en la salud global, supondrá un acto de egoísmo que sufriremos todos. Al contrario, la Navidad de este año debe ser distinta, debe ser más solidaria que ninguna, debe ser el vivo ejemplo de la protección de la salud de todos. Las medidas restrictivas se irán relajando en días concretos, pero esa relajación no supone que los comportamientos sean atentatorios contra lo que debemos proteger sí o sí, que no es otra cosa que nuestra propia salud. Que no se nos olvide que la vida debe prevalecer sobre cualquier plan, sobre cualquier acto que llevemos a cabo. Los momentos son críticos sobre todo ante la llegada de la tercera ola de esta pandemia que ha cambiado el mundo.






