El cementerio de Santa Catalina ya ha encargado poner la placa que añadirá el nombre de Batiste García Sales a la lista de represaliados por el Franquismo que hay en la fosa común, según confirmó ayer el responsable del cementerio, Antonio Troyano.
Esta respuesta afirmativa viene de la petición de una familia que hace poco pudo confirmar la verdad sobre la muerte de quien entonces era un joven de Foios que le había tocado hacer la mili en Ceuta.
García Sales tenía 22 años y ninguna militancia política cuando, durante una instrucción, un brigada le reprendió por marcar mal el paso en la zona del puerto, en septiembre de 1944. La fijación de este suboficial de apellido Tejido, según el recuerdo de Matías Gimeno que ahora tiene más de 80 años y hacía la mili con Batiste, era por los valencianos, ‘por rojos’ (Valencia fue el último bastión republicano). Esa reprimenda acabó en una fuerte bofetada en la cara que le hizo sangrar abundantemente, le reventó el tímpano, y concluyó con su fallecimiento varios días después en el Hospital Militar O’Donnell.
Hace poco, la familia de Batiste García consiguió entrar en contacto con Matías Gimeno y confirmar la historia que ya sabían, y se reactivó la investigación sobre el tema que Vicent ya había comenzado a indagar hace tiempo. Incluso hizo un viaje a Ceuta tratando de encontrar información, y lo más que pudo descubrir fue que su tío estaba en una fosa común.
Ahora, aunque el fallecimiento de Batiste García Sales se sale de los ‘habituales’ en cuanto a lo que se acepta como memoria histórica, sí es cierto que los motivos de su muerte fue la animadversión que sentía aquél brigada frente a ‘los valencianos por ser rojos’.
Una vez se instale el nombre y la fecha de fallecimiento (29 de septiembre, once días después de la herida que resultó ser mortal), la familia de Batiste y una representación de la fundación Societat i Progrés, que a asesorado a la familia en este proceso, también acudirán. “Es una forma de cerrarlo”, admiten sus allegados.






