Carlos Echevarría, doctor en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense de Madrid y profesor de Relaciones Internacionales en la UNED, analizó ayer la dinámica de la política española hacia el continente africano en los últimos años.
El académico resaltó dos momentos en los que, a su juicio, prestó atención a África de forma reactiva. La primera vez fue en el año 1976 cuando el Gobierno español negoció con los miembros de la Organización para la unidad Africana para contrarrestar la reivindicación de la africanidad de las Islas Canarias. Echevarría afirma que este asunto se solucionó “con una serie de medidas que no se convertirían en una política exterior española hacia África por la escasez de medios, la falta de intereses en la zona y la existencia de otras prioridades”, consideró el profesor.
Según Echevarría, España volvió a aplicar una política reactiva respecto a África con la crisis de los cayucos entre 2005 y 2007. A consecuencia de la llegada masiva de embarcaciones precarias a las Afortunadas, Madrid pone en marcha la herramienta Plan África, dividido en dos fases: una primera de 2006 a 2008 y una segunda de 2009 a 2012.
El académico afirmó que el primer Plan África sorprendió al mundo de la cooperación porque era una herramienta política y se seguridad. No sólo contemplaba cuestiones como la pobreza y el desarrollo, sino también trabajaba en términos de amenazas y riesgos para la seguridad.
Echevarría destacó que España no tiene en África el “lastre histórico” de haber sido una importante potencia cultural, como les ocurre a Francia y Reino Unido.






