El Gobierno se plantea fomentar los acogimientos con familiares ascendentes u otras familias interesadas
Más de un centenar de menores viven en la actualidad en La Esperanza. El número va oscilando entre los 104 y los 106, el más alto que se ha registrado en la Ciudad y al que si añadimos los menores del Centro Mediterráneo, nos situamos en los 145 menores no acompañados y que dependen de la administración ceutí. Para el director del área, Juan Manuel Hernández, el incremento "es preocupante y ha sido paulatino en los tres últimos años". Este aumento supone "un esfuerzo ya no sólo a nivel de equipos, sino también económico e incluso conlleva mayores posibilidades de problemáticas", apunta. Esta misma semana la comisión de seguimiento del convenio que mantienen Ciudad y Estado ha evaluado la marcha de su funcionamiento y “todo está bien y es cierto que ahora nos mantenemos en un equilibrio de menores entre los del centro de La Esperanza y los del Mediterráneo y que e
Las causas de que hace tan sólo tres años, por ejemplo en La Esperanza apenas sobrepasara el medio centenar los residentes y hoy se haya doblado el número son varias, pero la principal es que “la estancia de los menores es estable y algunos pasan varios años en los centros”. Antes había un flujo más continuo en las estancias, ahora, salvo apenas un 10% de menores que entran y salen continuamente porque “son niños de la calle que no quieren estar sometidos a ningún tipo de régimen disciplinario”, los que llegan se quedan. "Suelen tener muy claro a lo que vienen y saben lo que quieren. Aprovechan su estancia para formarse y muchos tienen familiares en la península con los que permanecen en contacto", explica Hernández.
Acogimiento
Y es aquí, donde el gobierno ceutí tratará de encontrar nuevas posibilidades de integración y resolución en la gestión de su responsabilidad con los menores. Recientemente uno de los menores se ha ido a vivir con su hermana y se tratará de fomentar el acogimiento familiar. "Sabemos que hay muchas posibilidades en numerosos menores pero debe estudiarse cada caso de manera seria porque seguimos siendo responsables de esos niños y jóvenes y su bienestar es lo principal, además de que ambas partes, tanto la familia como él, deben estar de acuerdo". Para la consejera de Asuntos Sociales, Rabea Mohamed, la idea es “muy buena pero está en estudio y aún no hay nada serio sobre lo que trabajar”. Asegura que sería una salida muy buena para muchos de esos menores que tendría la posibilidad de vivir en familias y que podría hacerse gradualmente planteándose en un primer momento un acogimiento temporal. “Acudir a pasar fines de semana, días festivos...la mayoría de los menores son marroquíes y en ese país el acogimiento es algo muy común, una forma de solidaridad habitual y queremos desarrollarlo pero poco a poco”, apunta.






