El popular conductor radiofónico dirigirá hoy desde Ceuta el programa líder de las mañanas: ‘Hoy por hoy’. Con más de treinta años de profesión a sus espaldas, el presentador afronta los retos con ilusión.
Carles Francino, presentador de ‘Hoy por hoy’ (Cadena Ser), traslada la realización del programa estrella de las mañanas de la radio a Ceuta. Lo hará desde el hotel Tryp, donde el público podrá disfrutar del magacín en directo. Seguro y sincero, Francino afronta su sexta temporada al frente del buque insignia de la emisora con aires renovadores y la ilusión completamente intacta y a prueba de balas. ‘El Faro’ habló con él.
–¿Qué significa para usted ser periodista?
–Por encima de todo es una responsabilidad. Hay trabajos que tienen un punto de componente social, como pueden ser ejercer de maestro, de médico e incluso de periodista. Creo que una sociedad sin medios de comunicación y sin un periodismo honesto y potente es una sociedad que no es sana. Nosotros ahora estamos en un momento complicadito, pero ahí seguimos en la pelea.
–¿A qué se refiere con que estamos en un momento ‘complicadito’ ahora mismo?
–Pues a que tenemos una crisis que está dando unas hostias muy fuertes a cantidad de gente que ni se las esperaba. A nivel político estamos en una curva de debate más bien gallinácea. Y a nivel general estamos en un mundo en transformación. Hay nuevas tecnologías, nuevas formas de relacionarse y cantidad de redes sociales. Están cambiando muchas cosas. Yo creo que, en ocasiones, no tenemos tiempo suficiente para digerir tanta información y tantos cambios. Ahí es donde el periodismo puede y debe jugar un papel fundamental. Los que todavía creemos en lo que representa este oficio tenemos la responsabilidad que antes comentaba y, sobre todo, la ilusión. Los trabajos que estoy haciendo ahora, en un programa tan largo y que genera tanto esfuerzo, si no me gratificaran desde el punto de vista de aprender mucho y pasármelo bien, no los haría.
–Nos enseñan que un periodista debe ser objetivo. ¿Se puede lograr en los tiempos que corren?
–Yo creo que la objetividad no existe, lo que existe es la honestidad. Me explico. Unos periodistas, como cualquier otra persona, tienen sus ideologías, su formación, sus antecedentes sociales y, por tanto, si nos ponen media docena de temas por delante pensaremos cosas distintas en todos ellos. Lo que pasa es que el periodista, como el árbitro de fútbol, tiene que dejar todo eso cuando salta al campo. Se deben tener ideas y principios, pero hay que trabajar con imparcialidad y dando voz a todo el mundo. Además, los medios de comunicación deben tener muy separados su línea editorial, que es donde expresa su opinión, de la información. Si se trabaja en cada escenario como toca no debería haber problemas. Por tanto, nadie es objetivo. Desde el mismo momento en que hacemos una selección de noticias estamos siendo subjetivos. Lo que pasa es que esta decisión debe tomarse con fundamentos éticos y tratando de ser lo más honestos posibles. Nos podemos equivocar, pero no engañar al público voluntariamente.
–Hay gente que identifica a la Cadena Ser con el PSOE. ¿Qué opinión le merece?
–Me parece comprensible, lo entiendo, aunque me toca la nariz. Nosotros dependemos de nuestros oyentes y de nuestra cuenta de resultados, pero de nadie más. Es verdad que coincidimos en la manera que tenemos de comprender la vida, la política y de afrontar diferentes temas, con un espectro sociológico que tiene puntos en común con la izquierda. Lo que pasa es que la identificación automática es algo que está ahí y que algunos nos intentan colgar como etiqueta constantemente. De todas formas, si existe esta identificación es que alguna cosa no hemos hecho bien del todo a lo largo de la historia. Creo que la parte de autocrítica tiene que estar también ahí. Eso sí, coincidencia en la forma de ver las cosas no quiere decir dependencia política, ni mucho menos. Llevo más de treinta años dedicándome a ésto y no me he considerado nunca rehén de nada ni de nadie.
–Cuando llegó a ‘Hoy por hoy’ lo hizo para sustituir a uno de los mejores periodistas del país (Iñaki Gabilondo). ¿Fue complicado hacerse con el programa y hacer olvidar su imagen?
–Desde luego, los comienzos fueron muy duros y complicados. Este era un reto muy gordo. Yo estaba ilusionado, pero sobre todo muy asustado. No me duele reconocerlo. Eso sí, más asustados estaban los de mi alrededor. Eso se percibe y el miedo es el mejor paralizante que existe. Fueron las primeras tomas de contacto y los primeros movimientos, pero luego me fui soltando. Por mucho miedo que tengas y por muy difícil que sea el reto, si tienes que morirte mejor que sea con tus armas. Que no sea con ningún traje postizo. Yo tengo en común con Inaki lo fundamental: cómo se trabaja en este oficio. Luego, cada uno tenemos una manera de contar las cosas, de hacer entrevistas, de afrontar los temas y de hacer radio muy distintas. Creo que en la radio lo que prima es la autenticidad. Que lo que estés vendiendo sea algo real. Yo tuve eso muy claro desde el principio. Además, la Ser tiene una maquinaria informativa muy potente. Ahora estoy en la sexta temporada y hace mucho tiempo que me lo paso bien cada día, que es lo más importante del trabajo.
–En estas seis temporadas ha vivido muchos momentos importantes. ¿Cuál le ha marcado especialmente?
–Siempre que me preguntan esto me viene a la cabeza la muerte de Carlos Llamas (director de ‘Hora 25’). Fue una noticia que nos llegó justo un minuto antes de entrar en antena y nos conmovió a todos. Fue un momento muy emocionante y muy triste, pero es algo que no querría haber vivido. A nivel informativo, estamos ante una nueva tregua del terrorismo. A mí me pilló la famosa tregua trampa. Dimos el anuncio en directo e hicimos un programa especial luego. Me hizo mucha ilusión poder estar en Estados Unidos siguiendo la campaña norteamericana que terminó ganando Obama. Eso es algo que dentro de 25 años estará en los libros de historia. Y también me ilusionan mucho las historias de cada día. Lo que yo tengo en la radio es un master de aprendizaje, y encima me pagan por ello.
–¿La radio de hoy en día la hacen las grandes estrellas?
–Yo no creo en las estrellas, creo en el trabajo de equipo y en la radio coral. Desde que llegué aquí creo que lo he demostrado y practicado cada día. Sí es cierto que un programa de tanta duración tiene que haber una voz de referencia que se identifique con los oyentes, pero luego tienen que sonar muchas otras voces y miradas distintas de la actualidad con colaboradores y contertulios. De todas formas pienso que nuestro formato de programa se tiene que revisar. Ese modelo de los grandes transatlánticos de la mañana es algo que hay que revisar. Estamos en un mundo cambiado completamente por Internet, en el que la manera de competir es distinta y en el que la forma de consumir es distinta. Lo vamos a intentar y, ya que somos líderes, creo que tenemos que serlo también a la hora de aplicar cambios. Si no lo hacemos nosotros no lo va a hacer nadie. La rutina es el principal enemigo de la radio a día de hoy.
–Ha estado muchos años en televisión. ¿Volvería?
–No tengo ni idea. No suelo hacer muchos planes de futuro. No lo descarto. Yo creo que la tele y la radio son medios bastante más parecidos de lo que la gente se piensa. Es verdad que la radio es el medio más auténtico que existe porque es el que admite menos trampas, pero la televisión tiene una potencia con la imagen y el fogonazo del momento que es totalmente imbatible. Pero yo estoy bien en la radio y no me planteo otras cosas.






