Creo que a todos nos ha indignado la noticia dada ayer por familiares de un menor de 2 años fallecido hace 30 y cuya lápida fue encontrada usada como tapa de alcantarilla, en el suelo. La descubrieron unas personas que conocían a estos familiares y les dieron la voz de alarma, comprobando que efectivamente alguien había usado la lápida para tapar un hueco de alcantarilla al que le faltaba la protección. Los afectados han anunciado que interpondrán una denuncia y pedirán explicaciones, pero lo grave es que nadie haya ofrecido a los medios de comunicación una respuesta a lo sucedido, nadie haya movido un dedo para dar la versión oportuna sobre quién fue el que retiró esa lápida y la colocó de esta forma, en un acto que supera la irresponsabilidad y que debe ser esclarecido. Este hecho supone un paso más en el abandono que rodea al cementerio de Santa Catalina, en donde se ha denunciado en cuantiosas ocasiones robo de flores y ornamentos y en donde se ha puesto en evidencia -por quejas de familiares- que hace falta una mayor vigilancia. Pero esas quejas siempre caen sobre saco roto o solo sirven para rellenar un par de titulares de prensa que pasarán al olvido en 24 horas. No hay respuestas de los responsables y, de haberlas, solo se hacen en ‘modo vocero’ para salvar la papeleta. Pero en este caso se ha ido más lejos porque a la indignación de los propios familiares se ha sumado la de los ciudadanos que no podemos imaginar cómo alguien puede hacer un acto así, sin respetar la memoria del fallecido y superando unos límites que nunca deberían haber sido burlados. Una denuncia en la Policía Local, como querían hacer, no sirve para nada. Lo único que sirve es tormarse en serio, aunque sea por una vez, el control sobre el cementerio y aclarar lo sucedido ofreciendo una explicación pública con su merecida sanción para que nunca más volvamos a conocer hechos de este tipo tan despreciables.






