El reloj empieza a contar en nuestra contra. Nada sorprendente, salvo para aquellos que parece que no viven el día a día y no ven la cantidad de burradas que está cometiendo la humanidad en contra de su propia salud. Ya vamos por 12 casos y la cuenta seguirá al alza en Ceuta como está pasando en el resto de España, básicamente porque nacimos con la etiqueta de insensatos colgada en la frente y por mucho que se nos den las pautas debidas, luego hacemos lo que nos plazca. Fíjense el nivel, que a pocas jornadas para que cierren el ocio nocturno había quienes ‘vendían’ eso de que había que apurar al máximo, permitiéndose bailes dentro de locales, sin mascarilla y sin guardar las distancias. Pero como esto no lo ha visto la Policía, la Consejería de Sanidad no actuará ni sancionará. Hará lo mismo que en otras ocasiones, mirar hacia otro lado cuando le plantan delante grabaciones de lo mal que se están haciendo las cosas.
Esto es como el botellón. Que estando prohibido se ha tenido que hacer un decreto para volverlo a prohibir. Mientras tanto, mientras no estaba ese decreto, se ha permitido que hasta altas horas de la madrugada se juntaran todas las personas habidas y por haber a beber, bailar e incumplir las normas básicas para evitar los contagios. De esto también se han difundido vídeos y se han escrito noticias. Y también hemos visto a cargos de la consejería de Sanidad comparecer en sus espacios favoritos para vendernos que se iban a adoptar medidas y se iba a hacer otro decreto ¡para prohibir lo que ya está prohibido! ¿Lo entienden?
Eso les encanta, anunciar restricciones cuando las mismas, en asuntos como el del botellón, ya existen. Debe ser que nos toman por tontos o que estamos asistiendo a una lucha de egos para ver quién sabe más de coronavirus y quién ocupa más portadas en los medios de comunicación: ¿Sanidad?, ¿Ingesa?..., ¿quién se adelanta a la noticia? Son incapaces de hacer notas conjuntas y de comparecer unidos para algo tan determinante como la situación que atravesamos. No sé, es algo tan pueril, tan absurdo y tan bajuno... que asusta.







Ceuta siempre fue pueril