Sí, en esto de la educación, de la vuelta al cole y de su organización, los padres también pintamos algo. El problema es que asistimos a la publicación de un carrusel de noticias sin que nada claro haya sobre la manera en la que se producirá el regreso de nuestros hijos a las aulas y con qué garantías se contará. La última información oficial ha sido la que desvela la intención de que nuestros hijos pasen solo unas horas en el colegio, forzando a los padres a tener que buscar la cuadratura de un círculo imposible para adecuar el trabajo con ese horario en educación que se quiere trasladar, en parte, a los hogares. A esa odisea de la conciliación vetada para la amplia mayoría de las familias se suma el problema de la mítica brecha digital que provoca, directamente, una discriminación sobre el alumnado que sí tiene recursos informáticos y el que no. A eso, sumen esos otros condicionantes que a las autoridades educativas poco importan porque se viven de puertas hacia dentro y que no son otros que el ambiente de estudio que puede darse en cada hogar.
El coronavirus cambió todo, la nueva normalidad no existe más que sobre el papel y el miedo entre muchos padres se centra en cómo podrán afrontar una vuelta a las aulas en la que, muchos piensan -pensamos-, no se tiene en cuenta a la familia.
No se pueden perfilar programas y planes de estudio sin valorar antes los problemas que ya de por sí creó el final de curso, con muchos escolares que no tenían ni capacidad por pura logística para hacer frente a las tareas ni tampoco podían disfrutar de los espacios de estudio de otros niños. Es una realidad que en Ceuta existe una diferenciación brutal de grupos sociales. A pesar de que la clase política busca de manera interesada explotar eso de que todos somos iguales, disponemos de los mismos medios y de las mismas infraestructuras en cuanto a centros, todo es una farsa. No, no es así y habría que trabajar de inmediato para evitar que esa vuelta a las aulas se convierta en una espada de Damocles sobre estudiantes que no acudan en las mismas condiciones y familias a las que las cargas se les dupliquen porque nadie ha reparado en tener listos, desde el principio, planes alternativos que eviten estas situaciones críticas.






