Algo tendrá que decir la Ciudad Autónoma sobre lo que está sucediendo con las decisiones adoptadas por la empresa Hadú-Almadraba. De momento, un número importante devecinos de nuestra ciudad, potenciales clientes de la línea, aunque sea deficitaria, no tienen la posibilidad de transporte público. Estamos hablando de los vecinos de San Amaro, de las urbanizaciones que están en la subida para San Antonio, del Sarchal y del Recinto. Y es que desde ayer martes se suprime, por primera vez, una línea sin que haya una reacción rápida por parte de la Ciudad Autónoma. Desde la misma empresa se enlaza la suspensión con el retraso que por parte del Gobierno se produce en el cumplimiento de los acuerdos que se alcanzaron el pasado nueve de junio y que supuso el levantamiento de la huelga indefinida por parte de los trabajadores. Aún no llegaron los 125.000 euros ni tampoco se sabe nada de la firma de un contrato, adjudicado por el sistema de urgencia, por dos años hasta que se produzca la licitación de la nueva relación contractual. Pero lo peor de todo ello es que tampoco hemos visto a los presidentes de las barriadas afectadas de pronunciarse a favor de sus vecinos, ni tampoco de la Federación Provincial de Asociaciones de Vecinos. Nadie dice nada. Pero todavía esta decisión no tiene punto y final sino que la semana que viene se podría ampliar con la suspensión de la línea de Benzú, circunstancia que sería mucho más grave porque sus vecinos están a siete kilómetros del centro y no siempre pueden utilizar el vehículo. Estamos entrando en una vorágine que no es buena para nadie y más cuando pensábamos que todo se había solucionado tras los acuerdos alcanzados el nueve de junio.






