La situación por la que están pasando los ceutíes atrapados en Marruecos sería un escándalo si en vez de españoles estuviéramos hablando de ingleses o franceses. Entregados al olvido, pasan los meses sin ver una solución rápida para volver a sus hogares. Detrás de la frontera hay auténticos dramas, familias rotas que no saben a qué puerta golpear para encontrar una solución a su estancamiento. Para ellos no se ha formado ningún ‘pasillo humanitario’ que facilite su entrada directa por la frontera del Tarajal como se ha hecho con los escasos marroquíes que han podido viajar a su país. Las salidas en barco constituyen una odisea al igual que las ayudas que puedan recibir de esas entidades que se supone funcionan para atender a los españoles pero no terminan siendo lo efectivas que debieran.
El resultado es que tenemos, al otro lado del Tarajal, a hombres, mujeres y niños que no han podido regresar a sus casas porque la frontera se cerró en cuestión de horas y nunca se valoró que aquella clausura iba a durar tanto. A la falta de alternativas se suma el no encontrar apoyo, el no saber a quién acudir y carecer de información para lograr la salida que no es más que el objetivo común de todos.
Asistimos al tránsito de caravanas por el Tarajal y a la búsqueda de una solución para las que no pudieron cruzar por este paso. Hoy por hoy los extranjeros están en sus hogares después de la presión que sus respectivos países hicieron para que, primero, se les atendiera bien y, segundo, pudieran abandonar el país marroquí. En España sus españoles, los de Ceuta y Melilla, son olvidados y ni siquiera se activa una operación para, con las garantías necesarias, sacarlos de un país que les ha terminado por atrapar y que en muchos casos ni los acepta como españoles, con las consecuencias de inacción diplomática que todo esto conlleva.
El olvido al que se está condenando a cientos de españoles que se han esfumado en el mapa es tan insultante como que las autoridades ni siquiera hayan reparado en que sacarlos debería haber sido lo prioritario.







Lo incomprensible que el consulado de tetuan siempre bajo sospecha como trata a los Españoles y en particular a los ceutíes, un consulado que sólo está para dar visados a los marroquíes y no para defender a los ESPAÑOLES, la embajada en En Rabat, más papista que el papa, y el proble6añadido es cuando Marruecos no te reconoce tu españolidad porque te llames Mohamed y eres de ceuta o Melilla, más de uno está pensando en cambiar de nombre