Como cada año desde hace nueve, el sacerdote hindú J. Carlos Ramchandani (Krishna Kripa Dasa) permitió el pasado viernes a veinte personas hacer un viaje espiritual a la India, sin salir del Centro Dharma Yoga en Ceuta, para despedir el 2010. Antes de comenzar la ceremonia, Ramchandani hizo una introducción, para explicar así a los que asistieron por primera vez en qué iba a consistir el ritual que era más espiritual que religioso.
Seguidamente se paso a la meditación, donde el sacerdote invitó a los asistentes a cerrar los ojos y meditar durante unos minutos para pensar en los deseos de 2011. Luego todos anotaron sus deseos y metas en papel, que luego seria depositado en el fuego sagrado. El homa o ceremonia de fuego se completó con mudras (gestos místicos) y mantras (fonemas sagrados). El ritual finalizó con el Arati o ceremonia de adoración, en donde participaron todos los asistentes cantando, tocando palmas y bailando al son de los mantras. Para poner fin a un acto cultural y espiritual, se ofreció prasadam (alimentos bendecidos) a todos los invitados.






