La decisión del Gobierno autonómico de dejar para la próxima Asamblea la decisión de aprobar dos asuntos de capital importancia como son el Plan General de Ordenación Urbana y la licitación para el nuevo contrato de limpieza parece una decisión más que acertada. Aunque hubiera sido completamente legítimo, desde el punto de vista democrático, iniciar la resolución de estos dos asuntos en estos momentos, parece más que acertado que sea la próxima Corporación la que más tenga que decir. Por un lado, en el PGOU porque será a la misma la que más afectará y el caso del contrato de la limpieza porque su vigencia no empieza hasta el próximo uno de septiembre. Todos los razonamientos que han ofrecido para la toma de estas decisiones son más que lógicos sin ningún género de dudas.





