Cantabria, Navarra y La Rioja son las únicas comunidades que no han tenido que lamentar muertes por violencia de género, junto a las ciudades de Ceuta y Melilla.
Andalucía se ha convertido en 2010 en la comunidad autónoma donde se han registrado más muertes por violencia de género, con un total de 17 fallecidas a manos de sus parejas o ex-parejas. Le siguen en esta lamentable lista Cataluña, con once víctimas; Comunidad Valenciana, con ocho; Canarias, con siete, y Madrid, con seis, según datos del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad.
Estas 17 muertes representan el 23,9 por ciento del total de los feminicidios que han acaecido en España en 2010, que se han elevado hasta 71.
Sin embargo, desde que entró en vigor en 2005 la Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, no es la cifra mayor de muertes registradas en la comunidad andaluza a consecuencia de esta lacra. En 2006, hubo un considerable repunte de los casos de violencia machista y fueron 18 las fallecidas, frente a las 14 del año anterior. En 2007, se registraron ocho muertes por violencia de género; en 2008, nueve, y en el pasado año 2009, quince.
En la actualidad, aún hay dos casos en investigación, uno en Marbella (Málaga) y otro en Córdoba capital. De confirmarse, la cifra total de muertes por violencia de género sería de 19, la más alta del último lustro en Andalucía.
El último episodio en Andalucía tuvo lugar el pasado 8 de diciembre, día en el que fue hallado el cadáver de una ciudadana china de 27 años en el interior de una nave del polígono industrial Guadalhorce, en Málaga. Tras una investigación que se prolongó durante más de una semana, la Consejería para la Igualdad y Bienestar Social confirmó que se trataba de un nuevo caso de violencia de género y que elevaba la cifra total de víctimas en 2010 a 17, dos más que las fallecidas por este fenómeno durante 2009.
Antes que esta joven, otra mujer de 35 años perdió la vida el 19 de noviembre en El Ejido (Almería) a causa de un incendio presuntamente provocado por el compañero sentimental de la víctima S.F.E.G, a quien denunció por malos tratos en el ámbito familiar, aunque con posterioridad decidió no ratificar.






