Dos jóvenes resultaron heridos en la tarde de ayer en la barriada del Príncipe en el transcurso de dos tiroteos distintos que tuvieron lugar a la altura del cafetín Mojito.
En el primero de los incidentes resultó herido de bala un joven, llamado U.H.A., que recibió un tiro limpio en el pie, con orificio de entrada y salida. A las pocas horas de su paso por el Hospital recibía el alta médica, según informó Ingesa.
Tras producirse el tiroteo, en el que según testigos presenciales estuvieron implicadas varias personas, se desplazó al lugar agentes de la Policía Nacional de diversas unidades, entre ellas Judicial y Científica. Según información oficial, a una de las unidades les recibió un individuo que, a cara descubierta, comenzó a apedrearles, ocasionando daños materiales en el vehículo. Horas después se produciría el segundo de los tiroteos, en la misma zona y, al parecer, relacionado con el primero. En éste resultó herido otro joven, cuya identificación no ha trascendido, que quedó ingresado en el Hospital tal y como informó Ingesa, que, indicó, su estado no era grave pero requería de hospitalización al tener metralla en su interior.
Fueron los propios vecinos alarmados los que llamaron a la Policía Nacional. Según denunciaron, estuvieron más de 15 minutos al teléfono y los agentes aparecieron casi 30 minutos después. El primero de los incidentes fue de menor intensidad. Testigos presenciales de los hechos aseguran que el segundo de los enfrentamientos fue más “grande” y que los escrúpulos de los delincuentes son tan escasos que no les importó que hubiera niños pequeños en el callejón en el momento del tiroteo. La escena descrita por los testigos es dantesca. Gente corriendo, gritos, detonaciones, llantos y personas intentando ayudar a quienes salían del callejón huyendo de unos disparos con los que no tenían nada que ver. Se especula con que el segundo de los tiroteos sucediera como venganza del primero de ellos.
“Disparan a dónde y a quién sea”
Los vecinos de la barriada han denunciado que los episodios con disparos de por medio se dirigen ya a lo loco. “Disparan a dónde y a quien sea”, indicaban. Aludían a que ya no se teme a nadie, quienes disponen de armas se enfrentan a tiros sin mirar si hay niños en la calle o si las familias están pasando por el lugar. “Los que pueden se quitan del barrio, se marchan, pero los que no nos quedamos aquí. Ayer podían haber matado a cualquiera. Y luego dicen que no hace falta una comisaría”.






