El Gobierno ha vuelto a dar un giro en la política económica buscando esa forma de ganar oxígeno en plena crisis. Ahora lo hace presentando un paquete de medidas con las que pretende salvarse de la quema. Medidas que no han gustado a los sindicatos, ni mucho menos a entidades autorizadas como el CES. De impopulares las califican algunos, y de poco efectivas vaticinan que serán. ¿Habrá soluciones para la crisis? Esa es la pregunta que se hacía cuando el anterior paquete de medidas anti gozó del visto bueno del Ejecutivo. Ahora, con éstas, se espera algo más mientras crece el número de parados -con cinco millones- y se deja, en el caso de Ceuta, a 600 personas sin el cobro de los 400 euros. Las medidas contrarias a la crisis que idea el Gobierno tienen una marcada sangría social de la que el PSOE tardará en recuperarse, más aún cuando el gasto público o el vinculado a las nóminas de asesores y cargos de libre designación no decrece. El experimento ZP tendrá sus resultados, pero desconocemos con qué signo.





