El curso que se ha realizado en nuestra ciudad para enseñar español a los imames que están destinados en las diferentes mezquitas de Ceuta es un buen intento para lograr que los mismos tengan la oportunidad de dirigirse a sus fieles en el idioma castellano, sin necesidad de utilizar otras fórmulas que quizás puedan llevar a estereotipos inútiles. La ‘españolización’ de alguna manera de los imames que llevan la responsabilidad religiosa en las mezquitas de nuestra ciudad es una manera de ir rompiendo determinados lazos con Marruecos que, por supuesto, no deja de ser una losa en un tema que es difícil de entender ante la situación de permanente intervención de este país en los asuntos religiosos. Mezclar política y religión nunca ha sido un buen camino a la hora del establecimiento de una vida espiritual sin sobresaltos para la amplia comunidad musulmana de nuestra ciudad. Medidas de estas características como el mencionado curso deben ser protegidas y auspiciadas por las mismas administraciones. Imágenes comola del profesor Liazid saliendo escoltado de Sidi Embarek no deben repetirse.





