El rastreo de las inmediaciones de la playa de Calamocarro en busca de restos arqueológicos empezó con buen pie. Era el primer día de campaña, el sol empezaba a despedirse y dos bolsas de plástico lucían llenas de piezas prehistóricas recién encontradas tras pasar miles de años desperdigadas. La mayoría, "herramientas" que utilizaban nuestros antepasados para cortar y raspar. "Son del Paleolítico", concluía tras una primera exploración uno de los investigadores, Juan Jesús Cantillo. A su alrededor se agolpaba el resto del equipo, que observaba así el trabajo de una jornada de caminatas y prospecciones.
La escena ponía fin al primer día de una campaña que durante dos semanas, de ayer hasta el día 27, llevará a un grupo de arqueólogos de la Universidad de Cádiz a inspeccionar en busca de rastros prehistóricos la zona del campo exterior de Ceuta. El equipo, formado por diez investigadores del Departamento de Historia de ese centro (uno de ellos, italiano, de Erasmus en España) y diez voluntarios, pasará las dos próximas semanas tratando de completar un rompecabezas casi infinito.
Financiada por la Ciudad Autónoma, la investigación trata de dar luz sobre la hasta ahora misteriosa vida de los homínidos que vivían hace miles de años en la zona que ahora es Ceuta. Los arqueólogos quieren saber más sobre estos antepasados, tratar de entender dónde y cómo vivían y conocer qué tipo de actividades llevaban a cabo. En definitiva, relacionar estas nuevas investigaciones con los estudios de los últimos años en la Cueva y Abrigo de Benzú.
Eduardo Vijande es uno de los directores de la campaña. "Vamos a buscar zona por zona. Hoy nos dedicamos al litoral. Las características geológicas nos dan ciertos indicios de dónde podrían estar los lugares con ocupación humana. Cuando ya lo sabemos, empezamos a hacer una batida", explicaba el arqueólogo. "Lo que no hacemos es excavar. No podemos. Nos dedicamos a hacer prospecciones superficiales. Normalmente, cuando hay un yacimiento a un metro de profundidad, suele haber indicaciones en la superficie".
De todas formas, la misión tiene sus complicaciones. De ahí el misterio, informaba el experto. "Es la magia de la arqueología", resumía. "Muchas veces no ves nada en la superficie. Luego, hacen una obra y aparecen un montón de restos. Sabemos que esta zona estuvo ocupada en la Prehistoria, pero no la entidad de estos grupos. Es difícil decir cuál era la población".





