El saldo de las pruebas de la Unidad de Caballería de esta año se han saldado con tres síncopes que, por suerte, se han quedado en tres sustos. Hace dos años no se pudo decir lo mismo, y un capitán de esta misma unidad falleció en el transcurso de estas pruebas. Son obligatorias y llevan haciéndose años, pero... ¿Qué está pasando para que los soldados caigan?
La asociación profesional AUME no ve normal que se estén produciendo este tipo de incidencias cada vez que se realizan y van a solicitar al Ministerio de Defensas saber si se han dado incidentes similares, en el ejercicio de esta prueba, en las distintas comandancias de nuestro país.
Todos reconocen que es una prueba dura, que los militares deben llevar el uniforme de campaña, cargan con armamento y con una mochila cuyo peso supera los 20 kilos y que, además, se les somete a un sobreesfuerzo. Todo ello, aunado al calor inusual que estamos padeciendo en este otoño, quizás, haya derivado en los síncopes que se dieron ayer, pero también habría que analizar la efectividad de este tipo de pruebas y si es necesario someter a lo militares a este esfuerzo físico fuera de lo normal.
Es cierto que hay soldados que cuentan con una excelente forma física, pero otros, cuyos quehaceres diarios no están relacionados con los ejercicios operativos, obviamente se ven superados a la hora de tener que llevar a cabo una prueba de esta magnitud.
Dos incidentes en tan poco tiempo deben tener una justificación y, quizás, hay que analizar lo sucedido para ponerle remedio.






