La próxima fase en la restauración de las Murallas Meriníes será la del tramo entre dos nuevas muralla, las indicadas con los números 12 y 13, así como los metros de muro que se sitúa entre ambas estructuras.
En este caso, será el Estado quien aportará el dinero. Lo hará la Dirección General de Bellas Artes a través del Instituto de Patrimonio Cultural durante un periodo de tres años, que comienzan en 2010 y acabarán en 2012. El grueso del presupuesto, 300.000 euros, se destinarán durante el próximo ejercicio, el de 2011.
Este será uno de los proyectos que tratará la próxima Comisión de Patrimonio de la Ciudad, tras cuya aprobación podrá darse comienzo a las obras de restauración. Además, la Comisión de Patrimonio también aprobará el proyecto del centro de interpretación de dichas fortificaciones, integrado dentro del plan Aparca, y redactado por el arquitecto municipal Javier Arnaiz. Se tratará de un edificio integrado en las Murallas Meriníes con una superficie de algo más de 170 metros cuadrados.
El proyecto del Ministerio de Cultura se ha dirigido a este tramo de murallas debido a su estado de conservación, que requiere una intervención rápida para evitar llegar a una situación de ruina para este Bien de Interés Cultural. Se trata de una pequeña parte de unas muralla que poseyeron en su origen, en el siglo XIV, un perímetro aproximado de 1.500 metros. Los muros se levantaron en la periferia de la antigua medina de Ceuta, pero hoy día sobrevive algo más de una cuarta parte del original, unos 400 metros. De ellos, 125 metros se encuentran semiocultos en tres edificios.
Debido al casi nulo mantenimiento que estas murallas han tenido a lo largo de los siglos desde que se perdió su uso militar, los desperfectos a lo largo de todo el monumento son amplios. Los daños que se presentan en mayor cantidad son los de pérdida de material con el que se erigió la fortificación, habiéndose perdido un buen número de piedras y de otras meses, que afectan a su unidad.
El proceso de restauración
De las dos torres que se restaurarán, la más grave es la número doce, donde los muros se han desplomado peligrosamente debido al fallo de la estructura de cajones que los sostenía. Precisamente, serán primero las dos torres las que se rehabilitarán. Los trabajos se realizarán de forma manual, con cepillos y otras herramientas. Se eliminarán los elementos que están a punto de desprenderse, así como partes restauradas anteriormente con cemento, que se eliminará hasta llegar a la muralla original medieval.
En cuanto al lienzo de muro que se encuentra entre ellas, se seguirán dos procesos diferentes. Uno para la parte muy dañada. Esas tapias serán rellenadas con un hormigón de composición especial que no altere el aspecto estético del muro. En las partes poco deterioradas y donde la estructura original aguante, se optará por simplemente consolidarla y rellenar los huecos, y si fuera necesario reforzarlos.
Anteriores trabajos en las murallas
Los trabajos de restauración de las Murallas Meriníes comenzaron con el Plan de Protección y Reforma Interior redactado por Rafael Mones López y Luiciano Luis Alcalá Velasco, que se aprobó por la Comisión de Patrimonio en el año 2004. Dos años después, se redactó un informa para la consolidación de las murallas, con un estudio patológico; es decir, de las partes de este Conjunto Histórico que están dañadas y los detalles de cuáles son sus deterioros. A raíz de ello, en el año 2007 se procedió a la restauración de la llamada Puerta de Fez, unos trabajos en los que se realizó una excavación arqueológica que finalmente reveló el trazado primitivo de las murallas. El año pasado se realizó el afianzamiento de dos torreones ejecutado por la Ciudad, siguiendo las indicación del Instituto de Patrimonio Cultural.






