En América latina, sobre todo en países como México, se usa comúnmente una expresión llamda ‘efecto cucaracha’, que se aplica a las consecuencias que derivan de intensificar la presencia de las fuerzas de seguridad sobre las llamadas ‘zonas calientes’ de crimen organizado y que provoca que los delincuentes huyan a las zonas aledañas en estampida, escapando así de la ley para continuar con actividades criminales.
Este efecto podría compararse, a mucha menor escala, con lo que está ocurriendo en el puerto con la presión migratoria. En este caso no se trata de criminales, sino de los inmigrantes que rondan las zonas restringidas del recinto portuario para vivir allí mientras intentan un pase furtivo a la Península.
Y es que tras los altercados vividos hace ya casi un mes, protagonizado por decenas de inmigrantes magrebíes que se encuentra ‘atrapados’ en Ceuta y que terminaron con verdaderas batallas campales, la seguridad se ha intensificado sobre la zona del muelle de la Puntilla, donde se produjeron estos conflictos.
Sin embargo, las batidas y el incremento de la seguridad, lejos de mejorar la situación, ha ‘empujado’ a los inmigrantes a buscar nuevos lugares donde esconderse y vivir hasta lograr el ansiado pase a la Península.
En este caso han huido al muelle Alfau, a continuar con su vida. Esperemos que el lugar no se convierta en un nuevo foco de violencia.






