Celtas Cortos ofrecerá esta noche (00.00 horas) un concierto en el Parque Marítimo. ‘El Faro’ habló con Óscar García, bajista del grupo y miembro fundador del mismo.
Celtas Cortos se subirá esta noche (00.00 horas) al escenario del Parque Marítimo del Mediterráneo para continuar con los espectáculos de la Feria 2010 y ofrecer un concierto potente y comprometido, como acostumbran. La banda vallisoletana, que lleva más de 23 primaveras en la caldera musical, hará en Ceuta su última parada en España antes de pegar el salto a tierras galas para ofrecer una serie de conciertos en diferentes marcos. Óscar García, bajista del grupo y miembro fundador del mismo, será uno de los componentes que den la cara ante el público caballa a pocos días de la salida de su próximo disco: ‘Introversiones’. García atendió a ‘El Faro’ para dejar buena muestra del espíritu que reina en el grupo y para transmitir parte de sus vivencias a lo largo del tiempo.
–Veintitrés años de trayectoria dan para mucho. ¿Cuál cree que ha sido la evolución del grupo en este tiempo ?
–En tanto tiempo ha habido mucho de todo. Desde los orígenes, con un rock-celta más primigenio, hasta haber absorbido las influencias de todos los sitios y lugares hemos hecho un montón de cosas. El grupo ha pasado por la música latina e incluso por la electrónica , aunque siempre con el rock muy presente. Precisamente con el anterior disco (40 de abril) se cerró un poco el círculo y volvimos a encontrarnos un poco con el rock-celta más puro. A partir de aquí volveremos a evolucionar en diferentes direcciones. El nuevo disco, que se llama ‘Introversiones’ -que se presentará el día 31 de agosto-, es una mirada hacia nuestros adentros y rescata canciones, músicas y artistas que nos influyeron y que conformaron lo que Celtas Cortos es ahora mismo.
–Como usted bien acaba de remarcar, Celtas Cortos destaca por su capacidad de experimentación, aunque siempre teniendo muy presente el rock-celta. ¿Por qué siguen esta línea?
–Tampoco somos muy de pensar las cosas que vamos a hacer. Curiosamente en este último disco de versiones sí que decidimos previamente, en una de las reuniones que tenemos, que queríamos hacer esto. Por contra, ‘40 de abril’ salió así sin más, sin pensarlo demasiado. Ese era el disco que nos apetecía hacer en ese momento. No le damos demasiadas vueltas a las cosas.
–En todo este tiempo usted ha visto pasar modas, artistas y, en definitiva, buena parte de la historia musical de este país. ¿Con qué se quedaría de todo lo que ha visto hasta ahora?
–Personalmente pienso que ha habido muchos momentos muy buenos y se han exportado grandes cosas. A mí me gusta un poco el flamenco y opino que, en este sentido, han ocurrido cosas maravillosas como los primerísimos ‘Ketama’ o ‘Pata Negra’ e incluso actualmente ‘Ojos de Brujo’, que nos encantan. Se trata de propuestas muy exportables y que ofrecen una muy buena idea de lo que aquí se puede hacer. Hemos pasado por épocas en las que el rap ha estado muy presente, el movimiento indie también ha dado mucho y muy bueno y creo que, afortunadamente, ha habido un montón de cosas buenas.
–¿Cuál es su secreto para mantenerse en la cresta de la ola?
–Creo que si nos hemos mantenido ha sido en buena parte por nuestros directos. La gente que ha ido a un concierto de Celtas sale del mismo satisfecha y contenta, como norma general. Supongo que el hecho de estar siempre en la carretera ha hecho que las personas nos tengan presente. También es cierto que tratamos de tener un contacto muy directo con las personas a través de nuestra página web, es decir, ser muy activos. A todo aquel que nos escribe se le responde, no cuesta nada darles las gracias y cuidarles un poco.
–Usted me habla ahora mismo de las nuevas tecnologías como algo positivo mientras que desde ciertos sectores musicales se pinta como un enemigo por el tema de las descargas...
– Yo creo que Internet, bien utilizado, nos permite a todos disponer de una herramienta potentísima y maravillosa para estar en contacto con otras personas. Creo que hay que saber buscarle la parte positiva a todo. Además, las nuevas tecnologías han abaratado mucho las cosas y a nosotros nos han permitido, por ejemplo, que cada uno grabe cositas en su casa o en los Picos de Europa. En definitiva, ha hecho todo mucho más accesible. Por supuesto que la Red tiene cosas negativas, como la pederastia, pero pienso que también tiene muchas cosas buenas. Eso sí, hay que saber seleccionar porque de lo contrario llega un punto en que te saturas. A mí las tecnologías y las redes sociales me gustan y me dan mucho miedo a la vez. Yo las utilizo como una herramienta de trabajo. Soy el primero al que no le gusta atosigar a la gente porque creo que es más importante dar una buena información de vez en cuando y ya está. Luego está la paradoja de los “amigos” en las redes sociales. Yo no me creo que alguien pueda tener 200, 300 ó 5.000 amigos. Si tienes uno o dos buenos amigos en la vida te puedes dar con un canto en los dientes. Pero bueno, bien utilizadas para un grupo como nosotros nos vienen muy bien.
–Volviendo a lo meramente musical, su trayectoria se ha caracterizado también por lo social de algunas canciones. ¿Su intención era cambiar el mundo desde su posición?
–Sí, pero bueno, ya nos hemos dado cuenta de que no es posible. (Risas). No, en serio, creo que si tienes la oportunidad de subirte a un escenario, decir lo que piensas e intentar hacerlo con respeto debes aprovecharla porque es importante. Luego también tienes oportunidad de hacer ciertas acciones que pueden servir para algo. Ahora mismo me viene a la cabeza un concierto que hicimos en Gines (Sevilla) con el que se recaudó algo de dinero para un hospital para el pueblo subsahariano. La persona que se encargó de aquel evento nos ha enviado hace poco algunas fotos de cómo va la construcción del hospital y da gusto comprobar que el esfuerzo que hicimos y que hizo el público y la organización se traduce en algo palpable.
–Hoy en día todo el tema de la fusión musical está muy aceptado, pero supongo que en el año 1987 no era algo tan sencillo y, sin embargo, ustedes se atrevieron a fusionar rock, música celta, reagge, ska e incluso rap. ¿Cómo vivieron toda esa época?
–Lo cierto es que nos miraban un poco raro en los sitios. Hay que tener en cuenta que nosotros hacíamos un rollo un poco folk-rock y eso provocaba que no fuéramos muy bien recibidos en los sitios de roqueros y tampoco en los de folk. Finalmente creo que se han derribado muchos muros y, a nivel folk, hemos podido estar presentes en los mejores festivales del mundo. A nivel rock también nos ha pasado igual porque hemos estado en el Viña-Rock y en todos los gordos. Eso me hace pensar que al final la estrechez de miras va desapareciendo y se actúa de una manera normal, que es como tendría que haber sido siempre.
–Usted es el bajista de Celtas Cortos y debo admitir que pocas veces se da la ocasión de entrevistar a uno, lo cual es muy positivo. El bajo generalmente es el instrumento olvidado para el público, cuando en realidad es uno de los más importantes para la banda. ¿Podría explicar donde reside la importancia del bajo como parte de un grupo?
–Esto es muy sencillo. Cuando la gente me dice que no sabe qué es lo hace el bajo porque no lo oye yo les propongo dejar de tocarlo y volver a escuchar la canción. Entonces se dan cuenta de que se queda todo muy vacío. Esta es la mejor manera de hacerle ver a alguien la verdadera importancia del bajista.
–¿Qué va a poder ver el público que acuda a su concierto?
–Pues un poco de todo. En el repertorio que estamos haciendo hay cuatro canciones del nuevo disco, temas del ‘40 de abril’, otros que van desde el principio hasta ahora y los grandes éxitos que el público quiere escuchar. Hay que darle disfrute a todos.
–Precisamente esta gira les va a llevar hasta Francia, un país en el que se les respeta mucho. ¿Se han sentido alguna vez más arropados allí que en España?
–Lo que sí que nos hemos sentido es muy respetados tanto por parte del público como por parte de los organizadores de los eventos. Hemos recibido un calor humano muy importante. En los festivales de tamaño medio y pequeño de Francia sueles llegar a la hora de comer y te sientan en una mesa larga y te atienden voluntarios del pueblo... algo que es muy cercano y muy bonito. Nosotros aquí carecemos un poco de eso. Es cierto que allí nos hemos sentido muy arropados.
–Actualmente hay muy pocas bandas que realicen una música similar suya o la misma línea en el panorama musical. ¿A qué cree que se debe?
–Pienso que lo que ocurre es que también es muy difícil llegar y ya no te digo mantenerse. Realmente es complicado lograr tener un sitio de ensayo, grabar algo, hacerte conocer y ofrecer algún concierto. Creo que hay que tener mucha perseverancia y trabajar, aunque eso no te garantiza que vayas a llegar a algo. El camino es largo, duro y arduo.
–¿Podría dar algún consejo a los grupos que comienzan?
–Realmente no hay ningún secreto. Las cosas no viene regaladas y creo que la única máxima que hay que tener es la de trabajar, trabajar y trabajar. Desde luego si estás trabajando la suerte te puede venir de cara y triunfar, pero la suerte no te va a llegar si no estás trabajando. Siempre puedes tener un padrino maravilloso que te aupe, te lleve bien alto y te sitúe en la escena, pero esa no es gente de verdad.







