Azzouz y Latifa, una pareja de 28 y 20 años, se casaron y se fueron a vivir a la casa de los padres de ella. Todo iba bien, hasta que nació su hijo, ya eran demasiados en casa y tras una discusión familiar se vieron en la calle sin recursos para salir adelante. Así comienza la historia de esta pareja de origen marroquí, ella con nacionalidad española y él con permiso de residencia. Como todo hijo de vecino recibieron los 2.500 euros del cheque bebé que el Gobierno ofrece para los recién nacidos, dinero que decidieron emplear en la compra de una furgoneta de segunda mano y que les ha servido de hogar en los últimos meses.
La semana pasada se enteraron de que una vivienda estaba vacía y decidieron ocuparla, pero según explicaron agentes de la Policía Local los invitaron a abandonar la casa y les indicaron que acudieran a la Cruz Blanca.
En la Cruz Blanca han estado varios días, pero la entidad no puede hacerse cargo de ellos y les indicó que acudiera a una asistenta social, sin embargo, lejos de ofrecerle una solución, según las palabras de la pareja, se les comunicó que no podían hacer nada, algo que ellos reprochan porque “no nos ofrecieron ni leche para el niño”.
Ambos son demandantes de empleo, aunque ese trabajo nunca termina de llegar por lo que tienen que recurrir a la economía sumergida para sacar al pequeño adelante y poder correr con los pequeños gastos que tienen. Mientras tanto seguirán en la furgoneta esperando a que alguien les ofrezca una ayuda.






