Astolfo (Patxi Freytez) es el galán protagonista de la comedia de Calderón de la Barca que esta noche (22.30 horas) se representará en el patio de armas de las Murallas Reales. ‘El Faro’ habló con el actor.
Patxi Freytez es uno de los protagonistas masculinos de ‘El Galán Fantasma’, que esta noche (22.30 horas) se representará en las Murallas Reales. Un actor muy valorado y apreciado por los grandes directores. ‘El Faro’ habló con él.
–En ‘El Galán Fantasma’ representa a Astolfo, que es un caballero enamorado de la dama. ¿Qué puntos en común hay entre su personaje y usted en la realidad? No lo digo por lo de galán fantasma...
–(Risas) Bueno, no lo sé. Los personajes de este tipo están muy marcados por el estilo de la época. Astolfo no es más de un galán enamorado que se ve en la tesitura de que todo el mundo cree que ha muerto en un enfrentamiento con su competidor en amores. Pero claro, dadas las circunstancias de que no ha muerto y que todos piensan que sí, lo que hace es aprovecharse de esa situación como haría cualquiera, yo incluido.
–Lo de la actuación lo lleva usted en las venas. Tengo entendido que con 16 años ya formaba parte del grupo teatral de su colegio. ¿Siempre lo tuvo claro?
–Sí, sí. Muy claro. La verdad es que me gustaba muchísimo. La actuación fue algo que empezó como una simple distracción, pero luego me dí cuenta que me resultaba muy atractivo. Entonces, cuando llegué a la universidad, intenté tomármelo desde un punto de vista más profesional... y hasta hoy (risas).
–¿Qué le atrae tanto del mundo artístico?
–Sin duda. La televisión tiene alicientes muy grandes de cara a la fama y la popularidad que consigues, por no hablar de la cuenta corriente. Yo realmente donde más disfruto es en el teatro. Pasé ocho años trabajando en ‘El Comisario’ (serie de televisión) y ese tiempo lo simultaneé con las apariciones en el teatro.
–¿Qué diferencia al teatro del cine y la televisión para que le llame tanto la atención?
–Supongo que esa sensación de estar sin red. En la televisión si algo sale mal siempre se puede repetir. En el cine puedes hacer miles de cosas para lograr que lo que se vea se parezca más a lo que uno quiere. El teatro, por contra, es muy directo. Lo que ves es lo que hay. Sin duda alguna es más honesto y sincero.
–Su etapa cinematrográfica comenzó con una película de Isabel Coixet (‘A los que aman’)...
–La verdad es que fue una fortuna sobre todo por lo inesperado. Yo entonces estaba haciendo producciones independientes, pero son las cosas de la vida. Hice un casting y ,de pronto, me vi allí metido. Fue una experiencia francamente increíble. Pude trabajar con gente como Mónica Bellucci o Christopher Thompson. Fue un sueño para mi y además me sirvió para abrir algunas puertas.
–Entre ellas la de Almodóvar. Usted debería tener medio Oscar en su casa por su aparición en ‘Todo sobre mi madre’...
–Supongo. Fue un papel pequeño, pero lo hice con entusiasmo. En principio iba a hacer otro personaje, pero cuando Pedro me vio delante de la cámara se dio cuenta de que no encajaba con el perfil físico que buscaba. De todas formas estaba empeñado en que hiciera un papel en la película y me propuso hacer otro personaje. Y ya se sabe, a Pedro Almodóvar no se le puede decir que no. (Risas).
–Dicen que es un director un tanto especial por su forma de dirigir. ¿Cómo es trabajar con Almodóvar?
–Lo que pasa es que mi papel era muy corto y no tenía mayor complicación, por eso no te puedo decir cómo es trabajar con él. Sé que es una persona muy exigente y que hasta que no consigue lo que busca no para. Pero puedo decir que mi relación con él es más amistosa que profesional.
–Pasando a la televisión, usted ha tenido apariciones muy acertadas con los personajes Mikel (El Comisario) y Jero (Ellas Son así). ¿Qué ha aprendido de este medio?
–Sobre todo que hay que darlo todo en el sentido de que hay que hacer las cosas muy rápido y muy bien. Muchas veces tiras más de oficio que de otras cosas, siendo muy eficaz. Esto quiere decir que se trata de dar resultados y, en muchos casos, no ofreces lo mejor de ti, sino lo más adecuado a lo que el director te está pidiendo. Tienes que adaptarte y saberte el guión sin apenas ensayos. Esto te ofrece un abanico de recursos. La televisión es un medio francamente difícil.
–En su currículum de compañeras de reparto destacan María Barranco, María Adánez, Maribel Verdú e incluso la mencionada Mónica Bellucci. Es usted ahora mismo la envidia de media España...
–Esta profesión es lo que tiene. Te toca trabajar con muchísimas personas, muy diferentes entre ellas, y en muchos casos supone una buena oportunidad. Poder trabajar con gente como Mónica Bellucci será algo que recordaré hasta el último día de mi vida. Al contrario de lo que se pudiera pensar ella es muy cercana y amante del vino de rioja y los chuletones.
–Una cuestión con segundas: Si le preguntara ‘¿Tu qué harías por amor?’, ¿qué me respondería?
–(Risas) Que es una película muy divertida que hice hace algunos años (1998) en la que hago de malo malísimo. Me lo pasé muy bien. Es una grabación de la que guardo un recuerdo fantástico.
–Menos mal que no le dije ‘Vamos a dejarlo’...
–(Risas) Ese es un corto de Inés París y Daniela Féjerman estupendo. En él trabajé con Joel Joan, María Pujalte y Esperanza Campuzano que son todos unos actores y actrices tremendos. Se trata también de un corto muy divertido y que lo grabamos muy rápidamente. Recuerdo que lo pasamos en grande haciéndolo. Guardo gratísimos recuerdos tanto de este corto como de la anterior película. Sin duda.
–Usted ya conoce Ceuta. ¿Qué espera encontrarse?
–Cuando vinimos para hacer ‘La importancia de llamarse Ernesto’ nos encontramos con un público fantástico que nos arropó y nos acogió de una manera espléndida. Con que nos acojan la mitad de bien que la otra vez me doy con un canto en los dientes.






