“La leyenda de Al Ándalus comienza con el culpable de todo esto, que no se si sabes que fue Hércules. El Libio, el fuerte, el que separó Europa de África”.
‘Cuentos y Cantos’, así se hacen llamar, son unos fijos en la Feria del Libro, y actuaron ayer. En 1994 decidieron compartir su pasión por contar historias, y es que por compartir comparten hasta el nombre. Miguel Ángel Martínez y Miguel Ángel Nava, madrileños, se bastan de su voz y del acompañamiento musical para, literalmente, introducir al público en sus historias. Para hacerles viajar en el tiempo y en el espacio, en este caso, que sucedió ayer, a Al Ándalus.
“No hay gran diferencia entre niños y adultos a la hora de contar. Walter Benjamin dice que, cuando cuentas un cuento, nieva en los ojos de un niño. Pero es que de igual manera sucede en los adultos”, opina Martínez. Aunque, según explican, no se centran en un sólo cuento. “Diseñamos espectáculos, no contamos una sola historia. Dentro de ahí, hay varios autores o temas que nos interesan más, como pueden ser Bernardo Atxaga o ‘Las mil y una noches’, por ejemplo”, añade.
Es la feria del libro; trabajan con palabras escritas a las que dan vida. Su objetivo principal no es el de sentar a los lectores en su sillón, aunque lo puedan conseguir. “Es indudable que un cuentacuentos puede invitar a la lectura, pero no es nuestro objetivo principal. Es secundario. Es un hecho de comunicación, artístico, que trabaja la literatura, y si eso ayuda a leer, fenómeno. Pero en sí mismo no es el fin”, remarca Miguel Ángel Nava.
Niños y adultos
Podría parecer que el cuentacuentos es cosa de niños, y por eso podría resultar extraño ver a las personas adultas asistir a una sesión de este estilo. Las diferencias son, básicamente, de repertorio y de técnica. “El escenario para los pequeños en esta Feria del libro es al aire libre, y delimita las cosas. Es una dificultad, porque tienes que esforzarte más en captar la atención. Pero en general, con los niños hay que hacer más juegos de palabras y más expresión corporal, mientras que a los adultos se les puede llegar con la palabra”, reflexiona Martínez.
En ese aspecto, el escenario es ideal, en el hotel Ulises con una sala cerrada, donde quien acude lo hace especialmente al cuentacuentos.
El público, precisamente, es una de las partes del arte del cuentacuentos que más llama la atención, tal y como comenta Nava. “Contar una historia la traspasa, se establece una complicidad distinta. Parece que cuentas lo mismo, pero a cada uno le llega de forma diferente. Igual que como cuando comentas un libro. Unos dicen que les llama la atención esto, otros que lo otro”.






