La coincidencia en el tiempo con la defunción apunta a este factor como uno de los motivos.
Casos aislados. El intenso control que desde hace semanas emplea la Guardia Civil por la intensa presencia de inmigrantes que intentaban cruzar a la península ocultos en los bajos de un camión, se ha encontrado con que la presión ha disminuido considerablemente hasta detectar “sólo algunos casos”. En el punto álgido de este repunte de subsaharianos detectados, guardias civiles y policías portuarios contabilizaron entre cinco y diez inmigrantes cada semana.
Este descenso coincide en el tiempo con el fallecimiento de Abdoulaye Koné, el residente del CETI que murió el pasado 3 de mayo aplastado por el transporte en el que se escondía. A pesar de que las autoridades desconocen los factores que inducen a esta tendencia, sí valoran la proximidad de la muerte del inmigrante para explicar una de sus causas.
La Guardia Civil comunicó a comienzos de este mes que descartaba el establecimiento del escáner para la detección de inmigrantes en el puerto porque el número de polizones era insuficiente para este refuerzo.





