Tres meses después de que se vaciara una de las dos bóvedas que sirven en las Murallas Reales como almacén para el fondo del Museo de Ceuta, las obras han terminado.
Se ha instalado un extractor que cada 10 minutos renueva el aire del interior y se ha aplicado un mortero especial, ambos para proteger de la humedad los fondos que guardan.
De este modo, el pasado lunes comenzaron los trabajos para volver a traer todo el material que estaba ahí, más el procedente de la exposición de comida de la Basílica Tardorromana, que ha permanecido largo tiempo abierto al público pero que ya volverá al museo. Los trabajos de traslado cuentan con tres trabajadores del Museo, más la ayuda ocasional de Parque Móvil a la hora de mover piezas especialmente pesadas. Las estimaciones son que duren en torno a un mes o mes y medio, puesto que se depende de actores externos para instalar piezas como ánforas.
A falta de un Museo de la Ciudad, el fondo permanece cerrado al público, donde, eso sí, las piezas se catalogan. Actualmente, el Museo posee unas 12.000 piezas inventariadas, de las cuales el 95 por ciento permanecen en los almacenes. “Los criterios para mostrar unas u otras son meramente expositivos”, según explicó la directora de Museos, Ana Lería.






