El Ejecutivo Local se ha comprometido a actuar en la capilla de la Almadraba para solucionar los problemas que presenta el templo. La respuesta ha llegado del Gobierno local, que parece que tiene que asumir la solución de todos los problemas aunque haya instituciones que también son responsables. Pero estas últimas callan, miran hacia otro lado y esperan a que pase la tempestad. Sí, nos referimos a la Diócesis de Cádiz y Ceuta, que en todo este asunto ha mantenido una postura nada clara, quitándose responsabilidades y respondiendo a unos feligreses que iban a por todas con un frío comunicado de prensa. La Ciudad ha dicho, se ha comprometido a ello, que hará las actuaciones precisas para rehabilitar la capilla. Lo hará porque no puede permitir que este templo, que forma parte del patrimonio de Ceuta, sufra deficiencias, se hunda y se ponga en peligro una tradición como la procesión del Carmen. Los feligreses están tranquilos, confían en que, por fin, puedan tener una iglesia en condiciones. Sus quejas y denuncias han sido legítimas. Se han comportado como educados defensores de un patrimonio que cuidan, protegen y velan porque los sienten y quieren. Qué sería de la procesión del Carmen sin el cuidado que la feligresía da a la iglesia. Qué sería de esta tradición sin la implicación de los que siempre están ahí para arropar a la Virgen de los Mares. En toda esta historia el Obispado se ha apartado del camino argumentando que no es su competencia o responsabilidad acometer las obras, lo que le llevó a no pedir siquiera una subvención para ello. La Ciudad, ante la alerta suscitada, no se ha parado a pensar si es responsable o no de estas acciones, pero lo que sí ha tenido claro es que no podía abandonar a los hombres y mujeres que cuidan de este templo referencia en Ceuta. Ni les podía abandonar ni dejar de lado. Se actuará de inmediato dejando al margen confrontaciones. Sencillamente porque en ello nos va salvaguardar la tradición y mantenimiento de la intrahistoria de Ceuta.






