El Subgrupo de Noche de la Policía Nacional, un grupo de profesionales que ha destacado por su trabajo duro materializado en estadísticas de nivel, fue atacado gravemente durante uno de sus servicios en la barriada del Príncipe. Un individuo, plenamente identificado y al que ya le constan ‘roces’ con la Policía, les disparó haciendo uso de un AK-47. Un arma de guerra, según apuntan todos los indicios. Un arma con el que se pretendía atacar a los integrantes de un Cuerpo que ha hecho mucho en este barrio. La respuesta ante un ataque tan grave tiene que ser contundente. El apoyo a los componentes de un Subgrupo, cuya creación ha sido uno de los principales aciertos de la Jefatura Superior, debe ejercerse sin fisuras. Ni se pueden consentir acciones de este tipo ni que el barrio se pueda perder por la acción de quienes se empeñan en seguir moviéndose en el campo de las bandas. Los vecinos tienen miedo. Han hablado con este periódico y han mostrado su pesar por unos hechos que a ellos también les afectan. No puede ser pasado por alto lo que ha ocurrido, ni mucho menos dar cabida a interpretaciones cobardes que no califiquen lo sucedido como lo que es: un ataque en toda regla a la integridad de quienes representan unas siglas que están para protegernos a todos.






