El complejo rural Miguel de Luque se ha vuelto a convertir en el campamento que durante una semana está dando cobijo a unos 50 jóvenes. Un lugar en el que la amistad, el compañerismo y los valores van de la mano, y que ya ha cautivado a estos aventureros,
Desde el pasado lunes conviven en plena naturaleza donde trabajan valores como la solidaridad, la cooperación o el autoestima en un cargado programa de actividades. Y, entre todas ellas, cada uno de estos aventureros ya tiene su favorita.
Ahora, después de cinco días intensos afrontan su recta final antes de regresar a casa. Y, aunque el momento de la partida será duro, su maleta volverá cargada de nuevas experiencias y amistades con las que ya planean volver el próximo año.





